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miércoles, 23 de mayo de 2018

NEWS Activitats de La Font de Mimir: maig - juny 2018




Ja som a finals de maig! Com passa de ràpid el temps!! I quins dies més ben aprofitats: amb xerrades literàries, especial sobre Pedrolo, clubs de lectura, vermuts literaris, i munts de contes i petons.

El mes de juny és l'últim d'activitats abans de l'estiu, però no patiu! Tornarem a engrescar-vos de cara al setembre.

I què hem pensat pel comiat? Iniciem el mes amb contes per descobrir els millors personatges i històries de BiraBiro; presentarem el llibre de la pitjor pel·lícula de la història: The Room; farem un 'Contes i Rondalles' especial per a nadons; i la nostra companya, la Isabel del Río, ens regalarà, com a cloenda, un recital a porta tancada de La playa subterránea.

·         Dissabte 02 a les 12.00h, Contes i Rondalles: El viatge de BiraBiro.

·         Divendres 08 a les 19.00h, Presentació: The Room, de mà de l'editorial Hermenaute.

·         Dissabte 09 a les 12.00h, Contes i Rondalles per nadons.

·         Divendres 15 a les 19.00h, Presentació: Venit Pluvia! amb el seu autor, en Xavier Domínguez, i l'actriu Aurora Mombiela.
·         Dimarts 26 a les 18.30h, Club de Lectura: Els Desposeïts / Los Desposeídos, de Ursula K. Le Guin

·         Divendres 29 a les 19.30h, Recital a porta tancada: La playa subterránea amb la Isabel del Río i l’Elena Ruiz com a lectores, i l'Hypatia Pétriz a la guitarra.

A més, tots els dimarts a les 17.30h fem el ‘Ves amb Conte’, un conta-contes molt especial, on som els llibreters qui expliquem les històries!

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jueves, 17 de mayo de 2018

Entrevista a los traductores Maia Figueroa y Alexander Páez




Muchas veces nos fijamos en el título, la portada, el autor, quizá en la editorial... Pero es muy frecuente que no nos fijemos demasiado en el traductor, algo que deberíamos hacer siempre que leemos un autor de otra lengua traducido a la nuestra, pues una mala traducción puede cargarse una novela —artículo, serie o peli— maravillosa, mientras que una buena traducción la ensalza, no sólo ofreciéndonos las palabras y el significado que el autor quiso dar, sino también su esencia y las aportaciones únicas del carácter del traductor.

Hoy tengo el privilegio de entrevistar a dos traductores excelentes: Maia Figueroa y Alexander Páez.



MAIA FIGUEROA

Maia Figueroa Evans, licenciada en Comunicación Audiovisual y máster de Escritura para Cine, no quería ser traductora. Sin embargo, las circunstancias la llevaron por ese camino y demostraron que a veces uno no sabe qué es lo que más le conviene. Después de traducir procedimientos de operación en una multinacional de polietileno, se hizo autónoma y se dedicó a la traducción técnica y audiovisual, hasta que poco a poco acabó metiendo el pie en el sector editorial. En diez años ha traducido más de cuarenta títulos de literatura contemporánea, ciencia ficción, fantasía, novela negra y no ficción, y ha dado voz a  un par de autores a los que preferiría no mencionar y a otros de los que está muy muy orgullosa. Y ahora ya sabe que lo suyo es traducir novelas.




ALEXANDER PÁEZ

Soy traductor y corrector. Llevo trabajando como corrector de estilo unos 3 años y como traductor 2 años. Estoy especializado en la traducción de género fantástico (ciencia ficción, terror y fantasía). He traducido a autoras como Kameron Hurley o Becky Chambers, así como a Lavie Tidhar. Además he sido intérprete de autoras multipremiadas como N.K. Jemisin y Ann Leckie. Actualmente resido en Dinamarca donde, desde mi centro de control (mejor conocida como La Cueva), realizo mi labor de traductor.



¿Quién/Cómo entraste en contacto con los libros y la literatura?

MF. Leo desde muy pequeña, porque mis padres me compraban libros y mi padre me leía los cómics de las películas de Disney por la noche. Los primeros libros que recuerdo eran sobre naturaleza y con seis años les pedí a los Reyes que me trajesen unos sobre peces, minerales, animales, plantas y setas.

AP. Mis primeros recuerdos con libros son mi madre leyéndome cuentos antes de ir a dormir. El siguiente es yo de muy pequeñito devorando los tebeos de Asterix y Obélix, Tintin y superhéroes en la biblioteca de mi pueblo. El resto ya es historia. Pero sí, si hoy estoy aquí es porque mi madre plantó la semilla de la lectura en mí. Y siempre hubo libros en mi casa, lo que hizo que el entorno fuera favorable.

¿Cuándo decidiste que querías dedicarte a la traducción?

MF. Muy tarde, porque tardé mucho en planteármelo y al final fue bastante por casualidad. Quería ser guionista de cine y, después de dejar filología inglesa a medias, me mudé a Inglaterra y allí me licencié en Comunicación Audiovisual. Luego cursé un máster de guionaje. Con los años he hecho de todo, pero un día en una empresa de trabajo temporal encontraron un currículo que yo había entregado tres años antes y me llamaron para dos puestos: uno administrativo y otro de traducción, porque tenía algo de experiencia gracias a mi tía traductora y lo había puesto en el currículo. Hice ambas entrevistas y me dieron el trabajo que yo no quería, pues no me veía traduciendo todo el día. Sin embargo, fue una experiencia laboral increíble y muy enriquecedora y aprendí muchísimo sobre devolatilizadores, catalizadores, reactores y circuitos de alta presión. A partir de ahí me animé a hacer un máster de traducción y el resto es historia.

AP. Cuando empecé a ejercer el oficio y descubrí que no solo me fascinaba, sino que me hacía feliz. A diferencia de muchos traductores yo no caí en esto por vocación previa, sino que quise probar y fue después que descubrí lo enganchado que estaba a traducir.

¿Cuáles fueron tus inicios?

MF. Después de un par de años traduciendo procedimientos de operación en una planta de polietileno, una amiga que trabajaba en una editorial me dio la oportunidad de traducir una novela romántica que usé como proyecto de final de máster. Al acabar el curso, me hice autónoma y durante un tiempo me dediqué a la traducción de subtítulos, hasta que poco a poco fui haciendo más traducción literaria y menos técnica. Hasta hoy, que prácticamente todo lo que hago son novelas.

AP. Jamás he creído en los caminos rectos y preestablecidos. En la universidad estudié Historia del Arte, aunque fue durante esta época en la que entré en contacto con el mundo editorial colaborando con editoriales, fanzines, revistas, con la propia universidad y con autores a modo de corrector, traductor y revisor (todo ello bastante amateur, claro). Esto me sirvió para adquirir rodaje, pero me faltaban ciertas bases, pilares. Durante la universidad asistía a muchísimos cursos, charlas y talleres de estilo, escritura creativa o traducción. Más tarde entré a trabajar en un par de editoriales grandes en el departamento de marketing y ahí fue cuando comencé a conocer a muchísima gente. Una cosa llevó a la otra y en 2014 comencé a recibir encargos para realizar primero correcciones ortotipográficas y después de estilo. Un año más tarde envié mis primeros CV como traductor a unas 50 editoriales. Contestaron 3, fracasaron todas mis pruebas de traducción. Comencé a traducir para algunos fancines y revistas especializadas, y el mismo año volví a intentarlo pero añadiendo algunos cambios: solo envié CV a editoriales de género, no envíe el CV a todas, sino que hice una selección y un filtro, personalicé las solicitudes para cada proyecto y me aseguré que los editores recibían los CV. Así recibí mi primer encargo (tras una prueba de traducción, claro) para Satori Ediciones, una antología de ciencia ficción japonesa.

Alguna traducción en concreto a la que le tengas especial cariño (o todo lo contrario)…

MF. Mis favoritas son Magia para lectores y A mí no me engañas, los dos libros de cuentos de Kelly Link (Seix Barral), Volver a casa de Yaa Gyasi (Salamandra) e Inmersión de J. M. Ledgard (Destino). Pero la verdad es que a todas les coges mucho cariño, aunque también algo de manía: no es lo mismo leer una novela en dos semanas, que pasar tres o cuatro meses trabajando un texto y conociendo las particularidades y vicios de la prosa del autor.

AP. En realidad a todas. Podría decirte recuerdos bonitos de cada una de mis traducciones. El lazo estrechísimo que se forja durante el proceso de traducción es muy intenso y cada uno de estos libros es como un hijo para mí. Pero quizá traducir a Kameron Hurley y a Becky Chambers ha sido un sueño hecho realidad. Algo que si me hubieras dicho hace un par de años no hubiera creído.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta un traductor? ¿Existe alguna traba especial cuando hablamos de literatura de género?

MF. El reto de los traductores es conseguir mantener el estilo del autor, el registro del texto, el tono, el mensaje que pretende transmitir, su intención y el efecto que le produce al lector. Todo eso ajustándose a las convenciones del idioma de destino para que al final el texto suene como si lo hubieran escrito en español, por ejemplo, y no en inglés. O sea, el traductor tiene que producir un texto igual pero diferente. Dicho de otro modo, el traductor coge un montón de platos y los hace girar sobre un palo.

En cuanto a la literatura de género, yo creo que, en general, los retos son los mismos. La diferencia estriba sobre qué temas tendrás que documentarte y qué vocabulario investigarás. Si bien es cierto que en el caso de la fantasía y la ciencia ficción a menudo se trata de mundos inventados y eso requiere una atención especial. Se me ocurre también que en novela negra hay que cuidar el ritmo de la narración para que el lector no pierda la tensión del texto original.

AP. Esta pregunta es infinita, pero podría resumirte que todos. Creo que la literatura de género te exige estar al día a todos los niveles especulativos. Por ejemplo yo he tenido que documentarme mucho sobre el género neutro, lenguaje inclusivo y demás para ciertas traducciones que especulan con estos temas. Un buen traductor tiene que disponer de todas las herramientas posibles para conseguir toda la información que necesite. Retos... lo que te digo, todos. Pero quizá el mayor reto es el de conseguir que tu traducción sea lo más orgánica posible, que el lector no "sepa" o no "piense" que está leyendo una traducción.

Dicen que para traducir bien un texto has de entender de dónde viene ese texto, quien es el autor y su contexto histórico y social, ¿es eso cierto?

MF. Yo creo que, sobre todo, tienes que entender el texto en sí; que no es necesario conocer la obra del autor ni sus circunstancias, porque las claves para la traducción ya te las da el texto. Me parece más importante conocer el contexto de la novela, los referentes socioculturales. Saber, por ejemplo, que si un personaje del Reino Unido dice de otro que ha comprado un anillo de compromiso en Argos, está haciendo un comentario sobre su clase y procedencia social que el traductor debe reflejar en la traducción. Pero, como en todo, la información es poder y si además de saber todo eso también conoces el contexto histórico y social del autor, mejor.

AP. Sí y no. Basta con el texto que vas a traducir, pero si se trata de una obra muy específica ambientada en la Rusia rural del año 1923 y necesitas conocer terminología y periodo histórico, sí. Yo hasta ahora no he necesitado más que el texto. La documentación te la pide el propio encargo.

¿Qué es lo que más te gusta traducir? ¿Y lo que menos?

MF. Lo que más me gusta traducir es ficción contemporánea y libros de relatos. Lo que menos, los pocos poemas que salen de vez en cuando en las novelas y no disponen de traducción oficial.

AP. Género fantástico. Ciencia ficción, sobre todo. He traducido muy poca fantasía y me gustaría probar con más, pero me siento muy cómodo con la literatura especulativa. Hay textos en inglés tan bien escritos que casi se traducen solos, te ofrecen un espacio tan grande para ser creativo que la tarea no se vuelve más sencilla, sino mucho más agradable y cómoda. Además de ser un reto muy motivador. Sí, lo que más me gusta traducir es aquello que supone un reto y me motiva a mejorar.

En cuanto a El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, ¿con qué problemas te encontraste durante la traducción? ¿Qué te dejó ese trabajo? ¿Alguna anécdota que puedas contar? ¿Te esperabas la acogida que está teniendo?

AP. Sin duda el género neutro que usa Becky Chambers. En inglés usa XYZ para referirse a unos alienígenas sin género. Sería como decir "ellos y ellas" a la vez. Redacté decenas de versiones de este fragmento con distintos géneros neutros (elles, ellxs, ellis...), pero ninguno me funcionaba. Al final me decidí por una solución de la que estoy muy orgulloso y con la que Antonio Rivas, el corrector, me ayudó muchísimo. Este trabajo en concreto me marcó muchísimo y le guardo un amor tremendo.

Y como anécdota te contaré dos: tuve que traducir el título de una película porno que aparece en el libro y estuve un día entero buscando información sobre títulos de pelis porno, traducciones y demás. Imaginaos mi historial de Internet. Y después tuve que poner nombre a unos bichos que aparecen y que en inglés llamaban algo así como "grilloides". Esta traducción tan literal me chirriaba muchísimo, y tras consultar con una amiga bióloga decidimos llamarlos "grillalacranes", una mezcla entre grillos y alacranes.

La acogida de esta novela ha sido magnífica, es un libro con muchísimo potencial y creo que Becky Chambers es una autora transgresora e interesantísima. ¡Ojalá el lector casual se atreva más con la ciencia ficción!

Link a la reseña de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo:


Como traductor eres responsable en parte de que la obra llegue al lector, ¿cómo te sientes al darte cuenta de que lo has logrado?

MF. Cuando los reseñistas hablan de la prosa de un autor o autora que he traducido yo, siento la satisfacción de haber hecho bien el trabajo (porque en realidad me están leyendo a mí, aunque ajustándome al estilo del autor). Y si, además, citan a los traductores ya es fabuloso.

AP. Totalmente, aunque la traducción es un trabajo de equipo. Mi texto lo revisa un corrector, un revisor, el editor, el lector de galeradas, yo de nuevo... Y a veces incluso más de un corrector (estilo y ortotipográfico). Al final es un trabajo de equipo y dependes mucho de la profesionalidad del conjunto. Esta traducción no es solo mía, es de bastantes personas que pusieron su granito de arena para que saliera tal y como podéis leerla ahora.

¿Cómo lector, qué te gusta leer?

MF. Novela y relatos contemporáneos de autores anglosajones, en inglés.

AP. Buenos libros. Suena a tópico, pero no estoy cerrado a nada. Si el libro es bueno y me apasiona, adelante.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?

MF. Her Body and Other Parties, de Carmen María Machado. Creo que saldrá en español este año.

AP. Cero, de Kathe Koja, traducido por Pilar Ramírez Tello y publicado por La Biblioteca de Carfax.

¿Nos recomiendas algún título?

MF. Además de los cuatro libros que he mencionado, se me ocurren El tiempo es un canalla, de Jennifer Egan; Middlesex, de Jeffrey Eugenides; Libertad, de Jonathan Franzen; Las chicas, de Emma Cline; Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin; Jonathan Strange y el señor Norrell, de Susanna Clarke; y Los interesantes de Meg Wolitzer. Yo los he leído todos en inglés, pero están traducidos al español.

AP. Os recomiendo Els despossïts, de Ursula K. LeGuin con la traducción de Blanca Busquets. También os recomiendo Eroguro, un ensayo que ha publicado Satori y que edita Jesús Palacios repleto de ficción, ensayos e ilustraciones sobre este subgénero tan pintoresco de la literatura japonesa.

Isabel del Río, Mayo 2018

miércoles, 9 de mayo de 2018

Entrevista a Christian Rodríguez, de Insólita Editorial



Después de trabajar en grandes sellos y en editoriales independientes, Christian Rodríguez decidió apostar fuerte y embarcarse en un proyecto propio. De esa experiencia y su pasión por el género, nace Insólita Editorial, con promesas como publicar libros que nos revienten la cabeza, algo que creo van cumpliendo y con esmero.

Web oficial de la editorial: http://insolitaeditorial.com/



¿Cómo fueron tus inicios en la literatura? ¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados con libros?

El primer recuerdo que tengo relacionado con los libros es a mi padre contándome un cuento cada noche antes de dormir. Empecé a leer pronto, tebeos de Bruguera, Spiderman, los 4 Fantásticos, Batman... Recuerdo que el primer libro que leí fue Las aventuras de Vania el Forzudo, de Otfried Preussler, que aún guardo en una de mis estanterías. Después fueron llegando más libros de la colección de El Barco de Vapor, y de ahí en seguida salté a Julio Verne, H. G. Wells, Drácula... Me encantaba aquella colección de "Tus libros" de Anaya.

¿Qué te consideras: lector-editor o editor-lector?

Soy un lector que, llegado el momento de decidir cómo iba a ganarse la vida, optó por tratar de vivir haciendo lo que más le gustaba.

¿Cómo empezaste en el sector? ¿Cuándo te diste cuenta de que lo tuyo era la edición?

En cuanto fui consciente de que detrás de cada uno de los libros que me gustaban había unas personas que lo habían hecho posible me dije: «Yo quiero hacer eso». Lo primero que hice al terminar la carrera fue enviar mi currículo a todas las editoriales que conocía. Creo que no me contestó ninguna. Así que investigué el modo de entrar en este mundillo y cursé un Máster en Edición con la idea de entrar en una editorial aunque fuera en prácticas, y eso fue lo que sucedió. Entré en Libros del Asteroide, que entonces estaba empezando, y allí aprendí muchísimo sobre cómo poner en marcha una editorial. Desde allí pasé a Planeta, donde estuve nueve años, y donde aprendí cómo funcionan las grandes editoriales. He tenido la gran suerte de haber podido trabajar en una pequeña editorial independiente y en un gran grupo editorial.

¿Qué consejo le darías a quién quiera dedicarse al sector editorial? ¿Son precisos los estudios específicos y los títulos para ello, o una mezcla de enfoques con estudios autodidactas y vocación sería lo mejor?

No creo que haya un único camino para llegar a dedicarse al sector editorial. Casi todas las editoriales piden tener ciertos estudios, como un Máster en Edición, por ejemplo. Pero cada uno llega un poco como puede, a base de perseverancia y algo de suerte. Diría que lo principal, y lo más difícil, es "meter el pie en la puerta", lograr que alguien te dé una primera oportunidad.

¿De dónde surgió la idea de Insólita? ¿Cómo fueron sus primeros pasos?

Surgió de forma natural. Como lector veía que muchos libros que me habían encantado no llegaban nunca a publicarse en español. Y a la pregunta de «¿Por qué ningún editor publica esto» le siguió la respuesta lógica: «¡Eh, si yo soy editor! ¡Podría montar una editorial para publicar esto!». Pero montar una editorial no es sencillo. Te expones a perder muchos puntos de cordura con todo el papeleo, y además está la pequeña cuestión del dinero. En mi caso, dejé Planeta para colaborar con otro proyecto editorial que salió mal, y empleé todo ese tiempo libre con el que me vi, creo que por primera vez en mi vida, y el dinero del paro en montar Insólita.

Sois una editorial jovencísima, pero ya empezáis a ser reconocidos dentro del sector, y especialmente de los lectores, gracias a vuestros tres primeros títulos. ¿Cómo están siendo los inicios? ¿Cómo os han recibido lectores y libreros? ¿Os encontráis con muchas trabas?

Desde el momento en que hicimos público el nacimiento de la editorial, la acogida por parte de los lectores y los libreros superó todas nuestras expectativas. Ahí ya vimos que había interés por nuestra propuesta, cosa que nos infundió bastantes ánimos, la verdad. Los inicios son siempre duros, pero los obstáculos los superamos con ilusión. Trabas nos hemos encontrado pocas, no me puedo quejar.

¿De dónde vienen el nombre y el logo?

La editorial iba a llamarse de otro modo, pero casi en el último momento me vino a la cabeza el adjetivo "insólito" para definir lo que estábamos intentando hacer, y vi clarísimamente que ese había de ser el nombre. Todo encajó. El logo es obra del ilustrador inglés Thomas Walker, que también se encargó del diseño de la portada de El archivo de atrocidades (aquí podéis ver más trabajos suyos: https://tommypocket.com). Estuvimos dándole vueltas a la idea de algo que resultara familiar y, al mismo tiempo, ligeramente extraño.

¿Cómo resumirías vuestra filosofía? ¿Qué es lo que os hace decidiros por un manuscrito?

Siempre digo que buscamos libros que le revienten la cabeza al lector. En Insólita publico los libros que a mí me gustaría leer. Hay una sensación, cuando terminas de leer una novela con la que has conectado y ya estás pensando en recomendarla a las personas que crees que la sabrán valorar... Es una sensación que todos hemos tenido alguna vez... Pues eso es lo que me hace decidirme por publicar un libro.

Dentro de vuestro catálogo, con sólo tres títulos por ahora, ya contáis con tres autores, uno de ellos autóctono, y géneros también diferentes. ¿Cómo definirías la línea editorial y objetivos de Insólita?

En Insólita publicamos libros de ciencia ficción, terror y fantasía que, como lector, me hayan enamorado por un motivo u otro. Queremos publicar unos seis libros al año, por lo que hemos de creer mucho en cada título por el que apostamos, y nos volcamos enteramente en él. ¿Objetivos? Ir poco a poco consolidando el proyecto, y seguir publicando los libros en los que creemos.

En el encuentro de marzo del Club de Lectura que organizo en La Font de Mimir, charlamos acaloradamente sobre uno de vuestros títulos: El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers –del que espero deseosa la nueva entrega. ¿Qué os llevó a fijaros en él? Un título claramente distinto a los otros anteriores de la editorial.

Todos los títulos que hemos publicado hasta ahora (y los que tenemos pendientes) son diferentes entre sí, eso salta a la vista. No buscamos novelas clonadas ni dedicarnos a un tipo concreto de novela; buscamos novelas que nos entusiasmen. No siempre queremos leer lo mismo; de hecho, a mí me encanta encontrar cosas nuevas que me sorprendan. El largo viaje a un pequeño planeta iracundo me conquistó principalmente por sus personajes, por ese universo en el que los seres humanos éramos poco menos que unos refugiados (en oposición al antropocentrismo que en general impera en el género) y por el mensaje tan optimista a favor de la tolerancia y la diferencia que creo que tanta falta nos hace.

¿Os consideráis una editorial de autores o de títulos?

Somos una editorial de buenos títulos que busca también construir un catálogo con cierto equilibrio entre autores nacionales y extranjeros, y entre mujeres y hombres.

¿Cuál sería tu ojito derecho?

Buf, a todos les tengo un cariño especial. No podría elegir solo uno. El archivo de atrocidades lo quise publicar desde que lo leí hace unos cuantos años, a Vienen cuando hace frío le tengo mucho cariño porque estuve trabajando en él antes de empezar Insólita y sentí mucho que se quedara sin publicarse cuando cerró la editorial que originalmente lo iba a publicar. El largo viaje a un pequeño planeta iracundo tiene unos personajes a los que es imposible no amar, y poder publicar completa la saga de la Ciudad es un placer y un honor. Todos tienen algo.

¿Qué consejo le darías a un autor novel que busca editorial para su manuscrito?

Que elija bien a qué editorial envía su manuscrito; si escribe fantasía, por ejemplo, que envíe su manuscrito a editoriales que publiquen fantasía. Y si ha escrito una novela romántica, que no la envíe a una editorial especializada en libros de cocina. Y que cuide el modo en que presenta la propuesta.

Y, si quiere publicar en una editorial mediana o grande, que busque un agente. Muchas editoriales solo valoran propuestas que reciben a través de los agentes literarios.

Para aquellos profanos que tengan interés por el mundo editorial, ¿cómo son los engranajes de Insólita? ¿Cuántas personas trabajáis en ella? ¿Cómo es el proceso y el recorrido de un manuscrito hasta que llega a las librerías?

Insólita es, como gran parte de las iniciativas que conforman el ecosistema editorial español, una editorial muy, muy pequeña. A tiempo completo estoy yo, y con los temas de prensa me ha ayudado Nuria Morales, que es una crack y lo hace muy bien. Y luego están los traductores y correctores con los que trabajamos habitualmente. De la traducción de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, por ejemplo, se encargó Alexander Páez, y Antonio Rivas fue el responsable de terminar de poner a punto el texto. Luego Antonio Torrubia revisó las galeradas y yo hice una segunda revisión a la novela traducida antes de cerrar la maqueta y enviar el libro a imprenta. O sea, que el texto que finalmente ha llegado a los lectores ha pasado antes por las manos de cuatro personas. Desde el inicio tenía muy claro que quería que nuestros libros estuviera hechos con mimo y se publicaran de la manera más cuidada posible. De hecho, los libros no se publican hasta que estamos completamente satisfechos con el resultado de nuestro trabajo. Aunque eso pueda implicar en algún caso que la fecha de publicación se haya de retrasar.

¿Puedes hablarnos de vuestros nuevos proyectos?

En mayo publicaremos completa «La saga de la Ciudad», de Juan Cuadra Pérez, en dos volúmenes. Digo completa porque los dos primeros libros de la serie, El libro de Ivo y El libro de Sombra, ya habían sido publicados, pero quedaban inéditos El libro de Lucian y El libro de Siiri, que cierran la saga. Por si no los conocéis, esta historia gira en torno a la Ciudad, un lugar donde todo está permitido, a cambio de un precio, y de lo que la gente hace por entrar en él, y por escapar. Es una saga sobre la oscuridad que todos llevamos dentro, y sobre la Magia, en mayúsculas. Pero la Magia que se construye con rituales de sangre, no con varitas.

También tenemos en la recámara Todos los pájaros del cielo, de Charlie Jane Anders. Es una novela que tiene como protagonistas a una bruja y un geek, y que ganó los premios Locus y Nebula el año pasado, y fue finalista a los Hugo.

¿Cómo enfrentáis el tema de la promoción? ¿Son útiles las redes sociales? ¿Y el boca-oreja?

Gracias a las redes sociales podemos llegar a un número de personas al que hace unos años hubiese sido imposible sin poner en marcha campañas de comunicación muy caras. Más que útiles, creo que son esenciales porque, en definitiva, difícilmente comprarás un libro si no sabes que existe. Y además está la oportunidad de recibir el feedback de tus lectores, que no tiene precio.

Para nosotros, que a alguien le guste uno de nuestros libros y lo recomiende es la mejor forma de apoyarnos.

¿Cuál dirías que es el papel del editor en la promoción? ¿Y el del autor?

Pues por un lado tenemos a las grandes editoriales, que pueden permitirse campañas de marketing, anuncios en prensa, en autobuses... Pero que normalmente apuestan solo a caballo ganador. Y por otro, estamos el resto. Son dos mundos diferentes.

Nosotros lo damos todo en la promoción de los libros que publicamos. Los movemos en prensa, entre los blogs, en redes sociales. Si el autor es nacional, organizamos presentaciones, charlas y firmas de libros; y este año, por ejemplo, traeremos a Becky Chambers al Celsius.

Si además los autores se mueven en redes sociales y tienen una base de lectores que los siguen, pues mejor, pero no es lo más importante para nosotros. La promoción es un trabajo en equipo, todos los esfuerzos suman.

¿Qué papel tienen los canales clásicos en el éxito de un nuevo libro? ¿Hasta qué punto influyen en él los comerciales, las librerías y los medios de comunicación?

De los comerciales depende en gran medida que nuestros libros lleguen a las librerías, las librerías dan la cara por nosotros ante los lectores y parece que lo que no sale en los medios no existe. Así que todos estos factores son muy, muy importantes. Ya te puedes imaginar qué posibilidades tiene un libro que no llega a las librerías ni a los lectores...

Las bibliotecas ¿son una herramienta o un competidor a la hora de dar a conocer un nuevo título?

Desde mi experiencia como usuario de bibliotecas, sin duda son una herramienta. Todo aquello que sirva para poder llegar a tus lectores potenciales ayuda, y mucho.

¿Existen más dificultades tratándose de obras de género?

Con las obras de género tienes un público muy fiel, que lee mucho y es muy crítico, pero que es el que es. Conozco gente que lee mucho pero que tiene prejuicios con la literatura de género, no hay manera de que se acerquen a ella. Les descoloca salir de su zona de seguridad. Pero luego alucinan con, por ejemplo, la película de Arrival y te miran con cara de susto cuando les recomiendas que se lean el relato de Ted Chiang en el que se basa.

¿Qué le aconsejarías a un autor que esté tratando de promocionar su obra?

Paciencia y que no se desanime. Creo que hay dos tipos de autores: los que disfrutan escribiendo y los que disfrutan publicando. Si tu principal motivación es que te publiquen, lo vas a pasar mal. Pero si no puedes vivir sin escribir un rato cada día y vas aprendiendo el oficio, ya tienes hecho la mitad del camino.

¿Qué opinas del sector editorial actual? ¿Cuáles crees que son los fallos y prejuicios que lo adolecen? ¿Crees que se publica demasiado?

Yo en realidad no tengo idea de casi nada, y siempre meto las pata en los análisis, pero sí, pienso que se publica demasiado. Y a lo mejor parece incongruente que lo diga, puede parecer que quiera que otros publiquen menos para publicar más yo. En realidad me refiero a las editoriales que disparan a todo lo que se mueve, esperando a que uno de esos títulos se convierta en un éxito y les salve el año. Inundan las mesas de novedades de las librerías, expulsan a muchos otros libros que, de este modo, mueren al poco de nacer, e imponen un ritmo vertiginoso que cuesta mucho esfuerzo mantener.

Y sobre los lectores, ¿crees que es verdad eso que dicen de que en España no se lee? ¿Y que si se lee se hace sólo por modas?

La lectura siempre ha tenido que competir con otras formas de ocio, a las que desde hace unos años se les ha sumado internet, las redes sociales... En el metro se ven menos libros ahora que hace, digamos, diez años. Las encuestas siempre dicen que, comparados con otros países, en España se lee poco. Pero los adolescentes y las mujeres son los que más leen. No me gusta ser catastrofista, aquí tenemos los lectores que tenemos, pero desde hace años tengo la sensación que nuestra industria editorial se sostiene gracias a los lectores que compran más libros de los que pueden ir leyendo. Las famosas "pilas" que muchos tenemos en casa.

¿Crees que es cierto que los autores españoles tienen menos oportunidades? ¿Las editoriales apuestan más por autores extranjeros? ¿Los lectores confían más en las letras de fuera?

Algunas editoriales solo publican a autores extranjeros, eso es cierto. Pero también hay otras, sobre todo entre las editoriales más pequeñas, que apuestan mayoritariamente por autores nacionales.

Siempre ha habido la tendencia a infravalorar lo nuestro, a preferir todo lo que venía de fuera antes que lo que era de aquí, y más en la literatura de género, donde parecía que si no tenías un nombre anglosajón no podías escribir una buena historia. Y ya si eras una mujer, ni te cuento. Sin embargo, de un tiempo a esta parte han ido surgiendo autores y autoras nacionales que han sido muy bien acogidos por los lectores, que han sabido valorar la calidad de su trabajo independientemente del nombre que figure en la portada. Pero aún queda mucho que hacer.

¿Papel o ebook? ¿Cuál es tu opinión como editor y como lector?

Papel y ebook son complementarios, son distintas maneras de acceder a un mismo contenido. Nosotros publicamos en los dos formatos. Apostamos por facilitarle la vida al lector, así que nuestros ebooks no llevan DRM y les ponemos un precio que ronde los 6 euros.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Dejando a un lado lo que estoy leyendo por trabajo, ahora mismo estoy disfrutando mucho con Agentes de Dreamland, de Caitlin R. Kiernan, traducido por María Pilar San Román y publicado por Runas.

¿Nos recomiendas algún libro?

Combustible Lovecraft, una original vuelta de tuerca al universo lovecraftiano que publica Orciny Press.



Reseña de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers: http://laodiseadelcuentista.blogspot.com.es/2018/04/resena-el-largo-viaje-un-pequeno.html



Isabel del Río, Abril 2018
http://www.laodiseadelcuentista.blogspot.com

jueves, 3 de mayo de 2018

Reseña “El largo viaje a un pequeño planeta iracundo”, de Becky Chambers


TÍTULO: El largo viaje a un pequeño planeta iracundo

AUTOR: Becky Chambers

TRADUCTOR: Alexander Páez

EDITORIAL: Insólita



SINOPSIS

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

La tripulación está compuesta por individuos de diferentes planetas, especies y géneros; desde Sissix, la amistosa piloto reptiliana, a Kizzy y Jenks, los ingenieros que mantienen la nave en funcionamiento; pasando por Lovey, la IA de la Peregrina. La vida a bordo es caótica, aunque bastante relajada: justo lo que Rosemary necesita.

Hasta que les ofrecen el trabajo de sus vidas: la oportunidad de construir un túnel hiperespacial a un lejano planeta. Si completan el encargo, ganarán el suficiente dinero para vivir holgadamente durante años… Pero antes deberán sobrevivir al largo viaje a través de los confines del espacio.

Sin embargo Rosemary no es la única persona a bordo con secretos que ocultar, y la tripulación pronto descubrirá que el espacio puede ser vasto, pero las naves espaciales son muy pequeñas.

Novela ganadora del Prix Julia Verlanger en 2017, finalista de los British Fantasy Awards a Mejor Autor Debutante, y al Premio Arthur C. Clarke al Mejor Libro de Ciencia Ficción de 2016. Su continuación, A closed and common orbit, ha sido finalista en los Premios Hugo de este año.

OPINIÓN

Desde el principio de su historia, el ser humano ha alzado la vista hacia las estrellas en busca de respuestas. La ficción ha elucubrado con lo que puede haber más allá de la Tierra, con la tecnología que nos llevará a conocer otros mundos, con los entes que nos esperarán en ellos. Hemos conocido seres extraterrestres inteligentes y bondadosos, otros temibles y hambrientos, todo un abanico de posibilidades como reflejo de nuestras propias capacidades y terrores humanos.

Quizá, por esta pasión por lo lejano y desconocido, es sorprendente cómo Chambers nos demuestra que las mayores respuestas están muy cerca, en nosotros mismos. Y que más allá de las estrellas conocidas, lo que nos espera es el hogar; siempre que nos aceptemos y reconciliemos con nuestro propio camino.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo es una novela de ciencia ficción y fantasía, una roadtrip espacial. Pero más allá de naves galácticas, agujeros de gusano y otras especies, la autora nos zambulle en una novela coral donde los personajes llevan el peso de la historia, pues son ellos, sus acciones y sentimientos lo que de verdad es relevante en la misma.

Todo empieza con una huida: Rosemarie escapa de su familia por motivos que conoceremos más adelante. Ha pagado todo lo que tenía para lograr un nuevo implante de identidad y se dirige a la Peregrina, una destartalada nave tuneladora, donde espera encontrar no sólo trabajo, sino consuelo a aquello que le ha hecho perder el sentido de sí misma.

Pero Rosemarie no es la protagonista de esta historia. Como he dicho más arriba, se trata de una novela coral, por lo que sus compañeros de nave son tan importantes como ella, y algunos personajes secundarios también cobrarán gran relevancia, adentrándonos en sus pensamientos y emociones tras sus retinas alienígenas.

Si bien es cierto que Chambers ha sabido describir todo un universo nuevo —con planetas, culturas, tecnología, historia…—, si traspoláramos la historia de la Peregrina a la Tierra, y las distintas especies fueran seres humanos de distintos pueblos, cuadraría del mismo modo. Aunque para mí es un placer descubrir esta posibilidad de estrellas, planetas y satélites, de galaxias y nebulosas, donde poder ser uno mismo libremente, apoyado por compañeros que comprenden que “diferente” no significa “malo” o “peligroso”, sino “único”, “especial” o simplemente “tú”.

Como habréis podido imaginar, esta no es una novela sólo para lectores de fantasía y ciencia ficción, sino que es más que recomendable para cualquiera que busque una historia con un trasfondo trabajado, personajes evolutivos y adicción por un tubo.

La autora nos describe a la perfección las naves, planetas y especies que encuentran la Peregrina y su tripulación, así como las costumbres y creencias de cada uno de sus tripulantes. Y quizá no se detiene demasiado en las escenas de acción, pero es que son las consecuencias lo verdaderamente relevante; puede recordar a cuando tenemos un accidente, el momento del golpe pasa rápido, es después cuando nos detenemos a sentir, pensar y reaccionar.

«Ante ella había una nebulosa, una explosión de polvo y luz, el ardiente cadáver de un vetusto gigante. Entre las capas gaseosas dormitaban cúmulos de estrellas nonatas que brillaban tenuemente. Hizo inventario de su cuerpo. Sintió su respiración, su sangre, todo lo que la mantenía de una pieza. Cada parte, hasta el último átomo, había sido creada ahí fuera, arrojada a través del vacío en un instante de violencia, hasta que todas formaron un torbellino y empezaron a dar vueltas y vueltas, removiéndose y fusionándose, ganando peso, atrayéndose unas a otras. Pero ya no. Las partes flotaban libres ahora. Habían vuelto a casa.

Estaba justo donde debía estar.»

He disfrutado descubriendo cómo la autora pudo arreglárselas para escribir la novela; os invito a que leáis los agradecimientos e indaguéis un poco, así como a que os detengáis en su carta final, que a mí me hizo saltar las lágrimas.

Insólita es una editorial joven que, por ahora, sólo cuenta con tres títulos, pero ya ha sabido dejar su huella en el panorama literario, y en nuestra memoria de lectores, con los títulos escogidos.

Especial mención a Alexander Páez, quien ha hecho una traducción impecable que nos zambulle de lleno en el universo creado por Chambers.

Sería muy fácil destripar la historia pues, inevitablemente, una cosa lleva a la otra y la acción es continua, pero prefiero que la descubráis vosotros mismos.

Así pues, no sólo os recomiendo la novela, sino que os impelo a que dejéis atrás la Tierra, como hicieron los seres humanos de El largo viaje, a que os abandonéis a las estrellas y así podáis encontraros con todos esos sapientes que os esperan.

PD: No sé qué pensaréis el resto de lectores, pero yo estoy enamorada de Sissix y ansío la nueva aventura de la Peregrina.



Isabel del Río, Abril 2018