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miércoles, 22 de marzo de 2017

Reseña de “La casa de arenas movedizas” de Carlton Mellick III


TÍTULO: La Casa de Arenas Movedizas
AUTOR: Carlton Mellick III
TRADUCTOR: Hugo Camacho
EDITORIAL: Orciny Press

SINOPSIS
Esta es la historia de dos niños que no conocen a sus padres, aunque viven en la misma casa que ellos. Sueñan con el momento en que podrán abrazarlos por primera vez, pero parece que los padres nunca tienen tiempo para ir a verlos. Los niños saben que tienen que estar en algún lugar de la mansión que comparten con sus progenitores, pero tienen prohibido salir de la guardería en la que viven. Siempre les han dicho que si la abandonan, sus vidas corren peligro.
Durante un tiempo, las cosas van bien: tienen una niñera que los cuida y unas máquinas les proporcionan todo lo que necesitan… Hasta que un día pasa algo que los obliga a abrir la puerta y adentrarse en los pasillos oscuros de una casa que les es ajena, para desvelar los misterios que rodean su propio pasado y el mundo en el que han creído vivir.

OPINIÓN
Soy exigente. No me importa el género o el tema tratado, ni siquiera tengo preferencias entre personajes o ambientes. Pero cuando una historia me entusiasma, todos a mí alrededor se dan cuenta.
Eso es lo que me ha sucedido con La Casa de Arenas Movedizas. Si bien al principio me dio un poco de mal rollo lo parecido de los “siniestros” de Mellick con “las sombras” de La Casa del Torreón, y la similitud entre la soledad y las emociones de Polly y Pulga con Marina y James, después percibí un reflejo entre la infancia del autor con la mía y entendí mejor el trasfondo de la historia. Más allá de la situación extraña, de los personajes grotescos, del horror sangriento, pude encontrar a un niño asustado que sólo deseaba que sus padres le abrazaran y le dijeran que todo iría bien, que se sentían orgullosos de él.
‹‹Lo único que puede hacer es esperar a que sus padres vengan a buscarle. A lo mejor ellos saben cómo arreglar (…) las máquinas. Espera que no se hayan olvidado de él››.
La infancia. Muchos la recuerdan con nostalgia y una sonrisa en los labios. Esa época de juegos e inocencia, protegidos de todo mal. Bueno, leo y escucho historias sobre ello, pues la mía no fue así y, por lo que he leído en la ‘Nota del autor’, y he percibido en la historia, la de Mellick tampoco.
Del mismo modo que la infancia puede estar llena de luz y risas, también puede ser un momento repleto de sombras, de miedo, confusión y lágrimas. Una pesadilla que te acompaña hasta la edad adulta, que te hace ser distinto a quiénes te vas encontrando en tu periplo vital; que te hace recelar de los padres y madres que acompañan a sus hijos en harmonía aparente, que te crispan ante los gritos a los niños; que te hace desear nunca haber sido niño, o mejor, haberlo sido en algún momento, que te hubieran permitido serlo un poco más.
‹‹Apunta con la linterna en todas direcciones, pero allí dentro no hay nada. Polly no está. Se pone a temblar de miedo cuando piensa que los siniestros pueden haberse colado y habérsela llevado. Ni siquiera la luz de la mesita está encendida. Nada. Tal vez los siniestros hayan olido la sangre de sus heridas y hayan venido a por ella. ¿Y si está muerta?››.
En La Casa de Arenas Movedizas los niños no crecen con sus padres, sino en guarderías, acompañados de sus Tatas —sus niñeras/cuidadoras—, a quiénes no pueden profesar cariño —ni afecto físico ni en forma de palabras. Polly y Pulga crecen soñando con sus padres, deseando conocerlos, que llegue el día en que vengan a buscarlos y se los lleven de allí. Anhelan su aprobación y amor por encima de todas las cosas.   
Dentro de un ambiente distópico y apocalíptico, Mellick nos propone una historia llena de giros inesperados, sorpresas aterradoras, personajes profundamente atormentados, y momentos tiernos que te arrancan lágrimas y sonrisas a partes iguales.
¿Quién es nuestra verdadera familia? ¿A quién debemos impresionar con nuestros logros? ¿Hasta qué punto la sangre conlleva lealtad y entrega? ¿Cuáles son los lazos que unen padres con hijos, a los hermanos entre ellos?
‹‹La habitación del bebé está llena de máquinas y de cables. Un tubo elástico y grasiento del tamaño de un saco de dormir cuelga del techo. Es lo que la tata llama el túnel del bebé. También hay un recipiente de goma en el centro de la estancia, bajo el tubo. La tata lo llama “cuna”. Dice que ahí dormían Pulga y Polly cuando eran recién nacidos››.
En la oscuridad moran monstruos, pero a veces los peores terrores vienen de nuestros deseos, de aquello que ansiamos y buscamos a la desesperada. A veces la salvación está en romper con lo que creemos que debe ser. Puede que, más allá de lo que nos enseñaron de niños, exista un mundo mejor.
‹‹En el umbral, apunta con la nave de juguete a las paredes, pero estas son tan altas que la luz no llega al techo. En el centro de la estancia que parece no tener fin, hay filas de columnas blancas. Nunca ha visto tanto espacio abierto. Lo más parecido que se le ocurre es el cielo del patio del colegio (…)››.
He disfrutado enormemente con esta historia y he llorado como una cría con el final. Pulga me ha enamorado, es un personaje íntegro y dulce en un mundo que no le invita a serlo para nada, en un ambiente que le dice: ‹‹Sobrevive y déjalos atrás››. Una imagen de resiliencia y de amor por los demás, de lealtad más allá de la sangre. Una llama en la noche.
‹‹En el mismo momento en el que él abre la puerta, Polly cierra la de la entrada. Oye cómo su hermana está cerrando los pestillos, dejándolo encerrado fuera en el corredor. Pero Pulga solo se queda en la oscuridad durante un breve instante. Hay una luz débil y marrón que ilumina parte de la estancia. (…) A medida que se adentra en la habitación, vuelve a oír el sonido de rasguños. Es como de metal rascando contra metal. El ruido le envuelve y le corta las orejas por dentro. No puede ver nada, pero siente que hay algo ahí con él escondido entre las sombras, tras los muebles››.
Polly es especial también. Una joven desencantada a la que han enseñado que estar guapa y gustar es lo más importante del mundo, pero que en su corazón todavía guarda la chispa de aquella niña que disfrutaba de los cuidados de su hermano, que todavía recuerda la bondad sin condiciones.
Sanguijuela, Darcy y Babas dan el contrapunto, una imagen de las distintas etapas de la niñez y de “qué pasaría si…”. ¿Cómo sería el mundo si los adultos no sintieran amor por sus retoños? ¿Qué sería de ellos, si los bebés nos resultaran repulsivos? Si los infantes fueran una carga para la que no estamos preparados.
‹‹Intenta dormirse, pero los ruidos que hace el bebé van subiendo de volumen y son cada vez más agudos. Se tapa la cara con la almohada, pero eso no ayuda. La criatura se muere de hambre y grita como si fuera una mezcla de cerdo y de banshee››.
Biológicamente —aunque me tiren piedras por decir esto—, los bebés son parásitos. Desde el momento en que una mujer se queda embarazada, un ser crece dentro de ella, alimentándose de su torrente sanguíneo, respirando su oxígeno. Cuando nace, la madre continúa alimentándolo; las noches en vela y el agotamiento pasan factura a muchos progenitores, y son muchas las mujeres que sufren depresión postparto. ¿Qué sucedería si desapareciera ese sentimiento maternal que nos llena de amor por nuestra progenie?
No hace mucho —y actualmente en algunas culturas—, los hijos eran herederos, mano de obra para el campo y la casa, moneda de cambio en transacciones políticas y empresariales. Los niños no eran individuos con personalidad propia con los que caminar de la mano, a los que amar, sino propiedades de los que se esperaba, a cambio de su nacimiento, su propia vida.
‹‹La cara de Pulga se queda congelada en una mueca de terror mientras el bebé sigue ronroneando y chupando agarrado a su cuerpo (…). Ahora desea que lo que llegó por el túnel hubiese sido un siniestro. Le habría dado menos miedo que un bebé humano››.
Una distopía que nos lleva al pasado y nos devuelve al presente. Que nos habla de pequeños abandonados que han de resultar agradables a los ojos de los propietarios, que han de amar a sus dueños sin condiciones, que han de soportar el yugo de su existencia sin aspirar a más que ser lo que les dicen han de ser.
‹‹Yo creo que nosotros somos como las tortugas. Las tortugas marinas no crían a sus hijos. Ponen docenas de huevos en un nido en la playa y los abandonan, igual que nuestros padres nos dejaron en la guardería (…). Cuando las crías de tortuga salen de sus huevos tienen que apañárselas por sí mismas. Dejan la seguridad del nido e intentan cruzar la playa para llegar al mar, que es donde viven sus madres. Pero es peligroso, porque en esa playa hay gaviotas que las cazan. A muchas de ellas las matan y se las comen. (…) Las tortugas de mar lo tienen mucho más fácil que nosotros (…). Nuestros padres no pusieron sus huevos en la arena de una playa: los pusieron en arenas movedizas››.
Una novela que recomiendo a los amantes de la ciencia ficción y lo bizarro; a aquellos que tengan ganas de pensar y devanarse los sesos un rato; a quiénes busquen diversión y mal rollo a partes iguales; a quienes quieran iniciarse en el género y disfrutar de una novela entretenida, divertida y con buen fondo.

Isabel del Río
Febrero 2017


lunes, 13 de marzo de 2017

‘Més que un Club de Lectura!’ de Marzo: ‘Dona i Escriptora’. Entrevista a Irene Claver, Teresa Roig, Emilia Illamola, Silvia Tarragó y Griselda Martín

En La Font de Mimir estamos realizando una serie de charlas temáticas alrededor de temas y géneros literarios que creemos que pueden dar mucho de qué hablar. En ‘Més que un Club de Lectura!’ hemos hablado de cómic y manga, de ilustrado, de género negro y, este mes de marzo, nos hemos reunido con cuatro autoras para que nos hablen de su experiencia en el mundo literario, de cómo combinan vida y pasión por la escritura, y sobre la diferencia entre autor y autorA.

SILVIA TARRAGÓ
Sílvia Tarragó nació en el barrio de Sant Andreu. Fue librera durante 14 años y ahora se dedica a la escritura. Es autora de novelas, libros de relatos y poemarios, y ha ganado premios como la XIIIa Mostra Literària del Maresme y el I Premi de Poesia Alella a Maria Oleart. Sus obras más recientes son la saga juvenil Top Fairies (Edebé, 2013), y la novela El tiempo de la luz (Columna y Umbriel, 2016), ambientada en las míticas galerias comerciales Avenida de la Luz.
El próximo mes de junio está prevista la publicación de su nueva novela con Columna.

IRENE CLAVER
Irene Claver (Sueca-Valencia, 1974) es una periodista especializada en tendencias (moda, belleza, música, viajes, sexo y estilo de vida) que ha trabajado en diversas revistas femeninas tanto españolas como extranjeras. En la actualidad, también ejerce como traductora, community manager y responsable de comunicación. En el mundo editorial, ha alcanzado una fama notable con sus numerosos libros de no ficción, entre los que cabría destacar 66 maneras de enamorar a un vampiroTrendyEl gran libro de las supersticionesOperación Verano
Malditos. Bloody Fashion Victims es su primera novela.


EMILIA ILLAMOLA
Emilia Illamola Ganduxé (Argentona, 1953), ha estado vinculada laboralmente al mundo del libro desde 1974, primero en la librería Cap Gros, y en 1975 fue cofundadora de Robafaves, de la que se desvinculó en 2011. Actualmente, escribe y colabora en diversos programas de Mataró Radio.
Ha publicado el libro Fraccions, de prosa poética (Viena Edicions, 2012), y las novelas Joc de llunes (Nova Casa Editorial, 2014), Una certa onada (Quorum Llibres, 2015), Más allá del cielo azul (Nova Casa Editorial, 2016) y Cabrils, Sao Paulo, Barcelona. Un amor pendent (Voliana Edicions, 2017).
Y en breve, con Quorum Llibres publicará Encara hi ha papallones al jardí.

TERESA ROIG
Teresa Roig (Igualada, 1975) colabora en publicaciones y portales, como Naciódigital o Mammaproof, y edita cuentos en diversos medios y recopilaciones. Después de trabajar en el sector audiovisual, actualmente compagina la escritura con la maternidad. En 2007 debutó con L’herencia de Horst (ARA), novela reconocida por crítica y público con el Premi Setè Cel a la mejor obra narrativa del año. En 2009 es el turno de Pa amb xocolata (ARA), y en 2010 gana el Premi Roc Boronat con El primer dia de les nostres vides (Proa). En 2011 publica El blog de Lola Pons (Columna), y en 2013 L'arquitecte de somnis / El arquitecto de sueños (Columna / Roca). Más recientemente ha publicado La merceria (Columna), el retrato de una familia catalana y su negocio a lo largo de tres generaciones de mujeres.
Si desea saber más de ella pueden consultar sus blogs:

GRISELDA MARTÍN
Griselda Martín, nacida en el barrio del Poble Sec, es licenciada en medicina, cirugía y psicología infantil y juvenil, así como profesora en ciencias. Combina su trabajo como doctora con su pasión por los idiomas y la escritura.
En el 2009 publicó su primera novela Mujeres en la sombra (Comanegra), escogida para diversas tesis en la Universidad de Graz. Hacer de paciente no es fácil (de médico tampoco), se publicó en 2013. Su tercera obra en solitario fue Muñecas de papel, antología ilustrada publicada en el 2014.
Ha colaborado en antologías, es miembro fundador del grupo Aut@rs de Cornella, galardonados por el Ajuntament con el Premi Ciutat de Cornellà 2015 (Premi d’Humanitats).

ENTREVISTA
IDR. ¿Por qué y desde cuándo escribes?
TR. Porque es mi forma de entender el mundo, procesarlo, compartirlo. De vivir. Y escribo des de que tengo uso de razón… ¡O incluso antes!
EI. Actualmente escribir se ha convertido en un hábito, que he adquirido y deseo mantener, porque me da entidad y me hace sentir.
Escribo desde hace mucho, pero no ha sido hasta hace relativamente poco, en 2010, que inconscientemente me puse a ello en serio, por así decirlo, por una inesperada necesidad creativa, ante una realidad frustrante.
ST. Escribo porque me gusta y porque disfruto haciéndolo. Hace muchísimo que escribo, desde niña. La pasión por la lectura me llevó a crear mis primeros poemas y relatos breves cuando aún iba al colegio.
IC. Escribo desde pequeña, digamos, 8-9 años. Por puro instinto y necesidad. Tengo una personalidad creativa y escribir es mi manera de interpretar y filtrar la realidad, de cocinarla “a mi manera”. No siempre para los demás, sino para mí.
GM. Escribo desde muy pequeña. Publicar es otro tema. ¿Motivos? Creo que se lo debo a una enfermedad de niña que me retuvo cerca de un año en cama. Me regalaban cuentos que no sabía leer. Pregunté y pregunté hasta que conseguí enlazar las letras. Los cuentos eran una ventana abierta a un mundo externo que me era negado. Sola empecé a leer y a escribir mis propias historias.
IDR. ¿Qué es lo que más te gusta de escribir? ¿Cómo escoges género y decides el tema de tu próxima novela?
TR. El hecho de descubrir, disfrutar y poder traducir, pasando por mi filtro, las historias y las cosas que aprendo, siento, pienso o imagino.
La verdad es que yo no lo escojo, es algo que me llega. Llámalo azar, retos o la vida misma. Cuando un tema, hecho o persona despierta mi curiosidad, investigo, fantaseo y, si me emociona, si me cambia en algún aspecto o me aporta algo, pues escribo sobre ello. Si no, no.
EI. Lo que más me gusta es ese momento en que te das cuenta que has dado en el punto exacto, ese clima, que te impulsa a empezar. Cuando ya ves la trama, imaginas cómo evolucionará y llega esa sensación que te llena, al ver que es posible.
Escoger el género y decidir el tema, es lo que más me cuesta. Y no sé exactamente como lo hago, ya que no soy verdaderamente consciente de haberlo escogido en ninguna de mis novelas, a excepción, claro, de la última, que está basada en una historia real.
ST. Me gusta todo en general: la gestación de la idea, la documentación, la creación de los personajes, la redacción cuando lo anterior está ya definido… Todo forma parte de un proceso igual de emocionante. En cuanto al género, puesto que suelo escribir novela costumbrista, por el momento no me planteo escoger otro. El tema suele surgir, en alguna lectura, conversando o incluso viendo la tele, me dejo llevar un poco por la intuición.
IC. La intimidad. La reflexión personal. La risa interior y también la removida de entrañas que supone experimentar las vidas de personajes distintos en sus contextos, con sus miserias y felicidades. Es algo que nada ni nadie toca, solo tú, escribiendo.
No escojo géneros. De hecho, mi “problemilla” es que suelo mezclar algunos para poder contar lo que necesito. Digo “problemilla” porque al marketing le gusta poder clasificar los libros para venderlos a alguien en particular. Mis historias nacen de cabreos con la vida, de la idea de poner cosas y personas en su lugar y reírme de todo. Y compartirlo.
GM. Escribir es situarse en “el aquí y en el ahora” y desde ahí puedes volar a diferentes realidades. Crear. Escribir es volar y crear. Es una necesidad para vivir.
El tema y el género no los escojo, son ideas que me vienen y las atrapo.
IDR. ¿Puedes decirnos por qué y cómo decides el tipo de personajes, el protagonista y la voz narrativa?
TR. Pues por intuición. Dejo que la historia crezca dentro de mí antes de ponerme a organizarla para escribir, y en este proceso cada uno revela su potencial y con ello su relevancia en la historia.
EI. Me gusta describir el interior de mis personajes femeninos,  para que el lector acceda a ellos a través de lo que piensan y de lo que sienten. Porque me parece que desde la emoción, conecto más directamente con ellos. Y si sólo describo su apariencia física a grandes rasgos, con pinceladas subjetivas, es porque la considero secundaria.
La voz narrativa resultante, la que se impone, es la que con más fuerza surge, desde el interior, que a veces callando, acapara mi atención.
ST. Intento que mis personajes sean variados y, de algún modo, arquetípicos. El motivo es que suelo escribir novela coral y costumbrista, con lo cual me ayudan a evocar la época en que se sitúa la acción. El protagonista intento que sea alguien con quien el lector empatice, porque soy algo clásica y me gusta la idea del héroe o heroína. Por ese motivo también utilizo la voz omnisciente.
IC. Pensando en Malditos, la voz narrativa tenía que planear por varias décadas y ser omnisciente y también protagonista; y los protagonistas debían crecer y estar conectados con el mundo de la moda. Así que en este caso, ellos se adaptaron a la realidad, a la Historia de la Moda.
GM. Primero es la idea. Pienso mucho antes de escribir, por ello a veces voy por la vida como despistada y tropezando con todo aquello que se cruza en mi camino. Imagino los personajes, la trama… y cuando la historia tiene forma en mi mente, escribo un pequeño esbozo y elijo la voz narrativa que vaya mejor con lo que quiero contar.
IDR. (Irene Claver) ¿Tus años en el mundo del libro y del marketing te han ayudado a la hora de escribir? ¿Tienes otra visión de la literatura?
IC. Justamente, lo que he protegido de tanto marketing, de la aplastante exigencia de los números, las ventas y esas cosas, es la magia de escribir. Soy consciente de que si no vendes, no te apoyan, pero nunca he escrito para satisfacer eso, sino a mí misma y a los que me leen. Para mí, la Literatura es algo superior. La Literatura es Literatura, venda o no venda; con premios o sin ellos. ¿Cuántos clásicos se murieron literalmente de hambre y nos han dejado maravillas? La calidad es incontestable siempre. Lo demás, es puro interés.
IDR. ¿Qué crees que debe aportar la literatura al lector? ¿Y a la sociedad?
TR. Des de mi punto de vista, un cambio. Yo como lectora quiero que me sacudan, que me enseñen algo, que pueda maravillarme, sorprenderme. Y como escritora intento hacer lo mismo des del otro lado de la barrera, claro.
EI. Creo que debe aportar conocimiento, además de información. Pero en cualquier caso, es imprescindible que su función sea la de conectar el autor con el lector. Aunque sea desde puntos tan distantes, que pueda parecernos sólo ficción, lo que leamos.
Y también, considero que la literatura es una fuente inagotable de placer y de reflexión, porque leer, me da paz. Y, dentro de esta sociedad, o cualquier otra, creo que eso, a las personas, hombres o mujeres, nos hace más libres.
ST. En general, conocimiento y perspectiva acerca de otras realidades, ya que ambas cosas nos ayudan a avanzar, nos enseñan a ser más equitativos en este mundo tan desigual.  Además de esto, al lector la literatura ha de emocionarle, debe de vivirla.
IC. El arte depende de la mirada de cada uno. La Literatura tiene que expandir nuestras emociones, enseñarnos nuevas maneras de ver y sentir, entretenernos. En definitiva, aportar, dejar poso. No cualquier cosa es Literatura, pero si lo que lees te conmueve, estás sumando.
GM. Cada lector buscará en un libro aquello que desee, por ello hay tantos tipos de literatura y de escritores. Resumiendo mucho, diré que la literatura debe aportar ilusión. Los conocimientos están en los libros de texto.
IDR. ¿Cuál es tu método?
TR. Leer mucho, escribir mucho, trabajar mucho y disfrutar mucho... Así que mi método sería el del mucho. ;)
EI. Pues la verdad, no lo sé muy bien. Pero de pronto, se me ocurre que en el fondo de sea cual sea el método, hay trabajo, trabajo y más trabajo. Una y otra vez, hasta que consigo el resultado deseado.
ST. La disciplina. A pesar de que la mitología me encanta, no suelo esperar a las Musas. Soy de la opinión de Picasso quien decía ‘cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando’. Por eso me marco unos objetivos, de acuerdo con mi ritmo de trabajo y mi disponibilidad, y voy trabajando de manera regular.
IC. Soy de las que tiene algo de brújula y, después, voy alimentando la historia. Apunto en mi cuadernillo frases y escenas. Soy muy cinematográfica, suelo ver lo que escribo con vestuario, luces y hasta guion. Lo traslado a una línea del tiempo y a un esquema de capítulos. Trabajo fichas de personajes. Me documento. Y cuando me pongo a escribir, pueden surgir nuevos temas que desarrollo sobre la marcha. Como montar y desmontar muñecas rusas (así lo definió el periodista y escritor Albert Calls).
GM. Cada libro es independiente, tienen vida propia. Hay libros que parece que se escriban solos. Otros, en cambio, deben estar muy estructurados. Mi método es sentarme delante de la pantalla cuando tengo la historia en la cabeza, y ponerme a escribir. Repasar es el siguiente paso. Cuando escribo soy una aventurera; cuando repaso, soy mi propio censor.
IDR. ¿Cuál sería tu autora de referencia? ¿Y autor?
TR. No soy de tener ídolos para nada, pero si tuviera que decir algún nombre, como autora escogería Mercè Rodoreda y como autor, a Goethe, por ser de las primeras lecturas que me marcaron cuando era (más) joven. 
EI. Primero Virginia Woolf, claro, pero también Montserrat Roig. Y el autor es Rabindranath Tagore, que descubrí cuando era adolescente, y me dejó huella.
ST. Mi autora de referencia es Irène Némirovsky, aunque Mercè Rodoreda me fascina y mi novela preferida es Cumbres Borrascosas, de Emily Brönte. Mi autor preferido es Robert Graves, pero cuando era adolescente me leí casi toda la obra de Jules Verne.
IC. Qué pregunta más difícil. ¡Tantos! Soy muy fan de Care Santos. De Elena Ferrante (que no sabemos si es ella o él). Emilia Pardo Bazán. Virginia Woolf. Anne Rice. Brontë…
Y entre ellos, desde Palahniuk a Vonnegut, a Dickens, Dumas, Cervantes, Murakami, Aleixandre, Wodehouse, Mishima, Tolkien, Fuster, Rodoreda, etc.
GM. He tenido muchos autores de referencia que han ido cambiando conmigo. Ni yo soy la misma de ayer, ni tampoco lo son mis autores.
IDR. (Griselda Martín) Como médico, ¿cómo ves el papel de la literatura? ¿Te ha servido tu profesión a la hora de escribir? ¿Qué te ha aportado?
GM. Yo “receto” libros. No es raro que un paciente salga de la consulta con el título de un libro. Leer es viajar a través de la fantasía, por la realidad de otras personas. Puede ser un antídoto a la depresión.
Ser médico es parte de mi vida y, por supuesto que, me ha influido en mi manera de escribir. Todo lo que hacemos nos define como persona. También nos marca nuestra manera de contar.
IDR. ¿Creéis que la mujer tiene la obligación de denunciar la posición femenina desde sus novelas? ¿Que la literatura debe ser motor de agitación y cambio?
TR. Creo que ni las mujeres ni los hombres tenemos que estar obligad@s a nada, excepto quizás a ser honest@s con nuestro trabajo y contribuir con él a una sociedad más justa y respetuosa para tod@s. Efectivamente, tal como decía antes, la literatura es y debe ser un motor de cambio, pero justamente por eso siento que no debería contribuir a perpetuar los roles femeninos/ masculinos o feministas/ machistas. A mí no me gustan las etiquetas e intento huir de los tópicos sexistas en mis relatos, pero por una simple cuestión de valores. 
EI. En realidad, para escribir, siempre se tiene que buscar dentro de una misma, al menos eso creo. Y es precisamente en ese gran pozo sin fondo, interior, en donde se debe bucear, para llegar a encontrar una autenticidad que transmitir. Y si es ésta una posición personal, de denuncia o resistencia, pues adelante.
Aunque para mí es imprescindible que esa, digamos, motivación no sea gratuita, sino que se sostenga, esté, dentro del relato.
ST. No me gusta la palabra obligación, pero considero que la literatura es una excelente manera de denunciar cualquier atropello y debe de aprovecharse. Por otro lado, nadie como la propia mujer para dar a conocer la situación femenina, tanto en nuestros días como en el pasado.
IC. Obligación, nunca. Pasión, siempre. Lo que se escribe, sea como lectura o para el teatro o los formatos audiovisuales, puede educar, cambiar mentalidades. Y eso es un alivio y una maravilla que intentamos fomentar.
GM. Aun siendo feminista, en literatura borraría la palabra “deber”. En mis relatos y novelas las mujeres tienen un papel protagonista; pero lo hago porque lo siento, no premeditado. Si se producen cambios y conseguimos que la sociedad sea más equitativa, pues perfecto.
IDR. (Teresa Roig) Tu experiencia como madre cambió muchas cosas en tu día a día y sigue haciéndolo. ¿Ha sido también distinta tu experiencia a la hora de escribir? ¿Crees que tener un hijo hace las cosas diferentes en el mundo de una mujer, o sólo son tópicos?
TR. Mi experiencia como madre ha expandido mis horizontes hasta límites insospechados, además de darme la oportunidad de (re)descubrir, aprender y disfrutar de un montón de cosas. Y sí, eso ha afectado también a mi faceta como escritora también, primero con una reducción drástica de las horas de escritura, para luego ayudarme a reorganizar mis prioridades vitales en general... Y lo confieso: he tenido la tentación de escribir el típico libro sobre crianza y maternidad, y también tengo cuentos infantiles en el cajón para parar un tren (o dos) ;) Un hijo te cambia la vida, igual que un libro... Si tú quieres. Esa es la diferencia.
IDR. (Silvia Tarragó y Emilia Illamola) Con tu experiencia en el sector, ¿crees en la posible extinción del libro en papel? ¿Cuál crees que es el trabajo del librero? ¿Tu experiencia en librería te ha dado otra visión del libro, te ha ayudado a la hora de escribir?
EI. No, al menos de momento. En eso soy muy optimista. Porque creo que hay mucha gente aún que desea tener en las manos ese objeto llamado libro porque, -aquí me incluyo-, con el sólo hecho de tenerlo en las manos, y el pasar o doblar la punta de la página, por ejemplo, nos permite interactuar y aislarnos: en el tren, en el metro, en un banco del parque, en la cama, en la playa, bajo un árbol frondoso… y eso se me hace muy difícil de hacer con una Tablet. Porque la encuentro impersonal y fría.
Lamentablemente, para empezar, el espacio del que disponen las librerías es limitado y ante la avalancha de autores y novedades, los libreros se ven obligados a elegir, y con ello a arriesgarse a escoger, constantemente, de entre los libros que les ofertan los editores.
Este sí, este no, y a menudo, se mueven por impulso, como cualquiera de nosotros: por si recuerdan el nombre del autor, por si tiene un libro anterior que se vendió bien, por si han leído una buena crítica, y muchas veces, la campaña de promoción y la credibilidad del editor, es fundamental para inclinar la balanza.
Y en este sentido, creo que el librero debe ser muy respetuoso, estar abierto y ofrecer, más que influir, en el lector, en este mercado que es esencialmente, de oferta. Y aquí, el librero está más informado y como profesional, tiene la obligación de evaluar, pero ante todo, de mantener un abanico lo más amplio posible, para dar a conocer y mantener, una buena oferta. Por su propio bien y el de su negocio.
No sé hasta donde alcanza esa influencia que dices, pero sí es cierto que con el tiempo, para mí, el libro se ha ido convirtiendo, junto con los autores, en algo cotidiano, cercano, aunque no el escribir en sí. Pero también lo es, que cuando empecé a buscar editor, ante mi sorpresa, vi que no sabía en dónde me había metido, porque editar es muy difícil, y aunque llevaba años oyéndolo, no lo había comprendido bien hasta ahora.
ST. Rotundamente no. Libro y papel es un tándem con una trayectoria de milenios, y al lector aún le cuesta disociarlo. Además, hay una parte sensitiva que se pierde si desaparece el olor de la tinta, el tacto de la pasta vegetal… El trabajo del librero debería ser asesorar a los lectores, porque confían mucho en él y les gusta estar informados, a los amantes de los libros nos encanta compartir impresiones. El problema es que los libreros se ven forzados a dedicar su tiempo a hacer labores de almacenaje y de gestión, debido a la cantidad de novedades que se publican. Por eso cada vez es más complicado que puedan estar al día y que estén disponibles para orientar o conversar con sus clientes. Mi experiencia gestionando una librería cambió por completo la idea romántica que yo tenía sobre el mundo del libro, pero aprendí muchísimo. Me ha ayudado porque ahora sé que es lo que quieren otros lectores, no sólo yo. Con algunos coincido y con otros no tanto, pero eso me da una perspectiva muy valiosa.
IDR. Trabajando en prensa y radio, en secciones culturales y especializadas, ¿cómo veis el presente y el futuro de las autoras autóctonas? ¿Qué autoras actuales recomendarías a alguien que no lee normalmente y cuáles recomendarías a los que ya son lectores voraces?
TR. Creo que cada vez hay más oportunidades y canales de difusión, aunque, al mismo tiempo, también estamos cada vez más saturados de información... Es lo que tienen las nuevas tecnologías, que son un arma de doble filo: por un lado democratizan el mercado, y por otro lo saturan... A veces tengo la sensación que hay más gente escribiendo que leyendo, pero ciertamente hay nuevas voces que aparecen con mucho potencial y merecen una (o muchas) oportunidades.
Mi recomendación es que un@ busque y encuentre tiempo para disfrutarlo en una librería o biblioteca y escoger según su propio criterio una lectura (o varias). Hay muchos libros/ autores buenos, pero sobre gustos no hay nada escrito (¡aún!).
EI. Veo el presente y el futuro en positivo, ya que cada vez hay más actividades relacionadas con la literatura, aunque tengo la impresión de que cada vez tendremos que trabajar más y mejor. No nos hemos de remontar muy atrás para recordar que apenas había clubs de lectura, y mucho menos, rutas literarias.  Y en este momento, aquí, hay muy buenas autoras, a muchas de las cuales no se les da la importancia que se merecen. Quizás porque es muy difícil vender en este momento, y es una lástima que sea éste el baremo que se acostumbra a utilizar para conservarlas o retirarlas de un catálogo editorial.
Desde mi punto de vista, descartando a las que juegan en primera fila, las autoras autóctonas tienen un largo recorrido por delante, ya que nos expresamos en dos lenguas, lo cual enriquece el panorama pero encarece la producción, y en este punto, el factor promoción, marketing, etc., que va dirigido al consumidor final, que es el lector, juegan su papel. Creo que las aquí presentes somos una buena muestra, porque nos encontramos en diferentes niveles.
Para alguien que no lee normalmente recomendaría el libro A les fosques, de Maria Català
Y para las lectoras voraces Jura’m que no ho diràs a ningú, de Carme Ripoll.
ST. El presente y el futuro de cualquier escritora no son fáciles, porque hay muchísima competencia. Por ese motivo hay que ser muy perseverante, tener espíritu de sacrificio, leer mucho y ser paciente, ya que es una carrera de muy largo recorrido.  La ventaja de las autoras autóctonas es que a los lectores les gustan las historias ambientadas en lugares conocidos y que hablen de personajes que les resulten familiares. De las autoras actuales recomendaría a alguien que no lee normalmente a Núria Pradas y Maria Carme Roca, porque los inicios de sus novelas son adictivos y los temas que tratan son muy atrayentes. A las lectoras voraces les recomendaría a Susana Hernández y Care Santos, ya que su escritura pide un poco más de concentración.
IC. Parece ser que los editores buscan voces femeninas para abrir nuevos horizontes y ofrecer sus mundos. A priori, creo que por fin se les da el lugar que merecen a muchas escritoras. Personalmente, creo que hay gente muy válida con propuestas muy originales en formatos diferentes, como la poesía ilustrada. Un vistazo en una librería es como llenar los pulmones a tope.
GM. Cuando me preguntan sobre un título, respondo con otra pregunta. ¿Qué te gustaría leer? Según la respuesta, aconsejo. En la actualidad leo sobre todo asiáticos. Hiromi Kawakami me tiene el corazón robado. Soledad Puértolas es una gran escritora nacional y también una gran desconocida del lector. Recomendaría cualquier libro de ellas, pero repito que aconsejar es muy relativo.
IDR. ¿Qué libro recuerdas con especial cariño entre tus primeras lecturas?
TR. Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke. No es (exactamente) de las primeras, pero hubo un antes y un después (¡y eso que me lo he leído un montón de veces!). 
EI. De pequeña, me encantaban los libros de aventuras, y luego, de adolescente, la literatura rusa y la francesa. Pero descubrir la literatura catalana, fue maravilloso. Y de entre mis primeras lecturas de madurez, destacaría Mrs. Dalloway y Ramona adéu.
ST. Tom Sawyer, de Mark Twain. Cuando lo acabé estaba tan entusiasmada que se lo recomendé a mi hermano, y a él también le encantó. Mucho más tarde, cuando ya tenía la librería, solía recomendarlo a niños y niñas de unos 11 años con enorme éxito. Eso confirma la universalidad de esta obra, que no sólo ha traspasado fronteras sino generaciones.
IC. Sin duda, La dama de las camelias, de Alejandro Dumas hijo. Es uno de esos libros con los que creces: a los 20 lo sentí como una historia imposible llena de hipocresías; a los 30, como una lección de sentimientos contradictorios respecto al amor verdadero, el egoísmo, la renuncia; a los 40 me ha enseñado que hay que ser muy valiente para amar, y un puñetero genio para escribir de esa manera (risas).
GM. Recuerdo los libros de Enid Blyton que devoraba en la infancia. Momo de Ende, y uno que releo de vez en cuando y, curiosamente, siempre olvido: Mientras la ciudad duerme de Frank Yerby. Lo recuerdo porque fue una de las primeras novelas de adulto que leí siendo adolescente.
IDR. ¿Quién te empujó a la lectura?
TR. Yo misma, de chiquilla, con mi curiosidad por descubrir y entender el mundo que me rodeaba y el que había más allá de mis límites conocidos. 
EI. No lo sé bien, pero ahora, pensándolo, quizás fue el enlace natural con los cuentos populares que me contaba mi padre, cuando era pequeña. También podía haber influido mi carácter reservado, mi forma de ser introspectiva y el hecho que ser hija única.
ST. Mi madre. Siempre ha sido una gran lectora y cada año se encargaba de que los Reyes me trajeran algún libro. Los primeros fueron los de Jules Verne y otros de la famosa Colección Historias Selección, de Editorial Bruguera.
IC. Mi madre y mis excelentes profesoras de Lengua y Literatura. He tenido mentoras impresionantes a las que tengo que agradecer mi pasión.
GM. Nadie. Recuerdo que veía las letras y me atraían. Preguntaba sin cesar a los adultos qué ponía en los rótulos de las calles, en las etiquetas. Como he explicado antes, cuando enfermé, amigos y familia me traían cuentos. Fui yo quien empujé a los demás a que me regalaran lectura.
IDR. ¿Qué géneros lees?
TR. Todo lo que se me pone a tiro y me despierta la misma curiosidad infantil que me empujó a leer des de muy pequeña.
EI. En general leo de todo, pero hay momentos en que prefiero poesía o narrativa y en éste, en comparación, leo bastante más novela policíaca, pues al estar de moda, hay mucha oferta en el mercado.
ST. Relatos, poesía y sobre todo novela. La que más suelo leer es la histórica o costumbrista, y también la fantástica. Pero como me gusta variar, de vez en cuando leo alguna de intriga, biográfica o intimista.
IC. De todo. No ficción (biografías, historia, ensayo), poesía, clásicos, narrativa fantástica, romántica, de terror, musical, thriller, negra…
GM. Según las circunstancia, tanto leo realismo, realismo mágico como fantasía. Eso sí, si una historia no me llena, no me fuerzo a acabarla. Leer es disfrutar y no soy masoquista. Se publican obras que no entiendes como han pasado filtros.
IDR. ¿Nos puedes recomendar algún título?
TR. Pues a día de hoy os recomiendo mi última lectura: Pura fermentación de Sandor Ellix Katz. Y aunque del título podría deducirse que se trata de una novela negra, es en realidad un libro de cocina y recetas de lo más interesante... Así que ¡buen provecho!
EI. Acabo de leer  La setena funció del llenguatge, de Laurent Binet, y esa trama filosófica-político-intelectual de los ochenta, con el trasfondo de una investigación policíaca, me ha gustado.
ST. Frankestein, de Mary W. Shelley. Una obra imprescindible que plantea temas universales y conmueve como pocas.
IC. Usted, de Almudena Guzmán. Poesía moderna y deliciosa, callejera y auténtica.
La trilogía de Elena Ferrante. Abrumadora en talento.
Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Haruki Murakami. O cómo transmitir emociones sin describirlas.
Matadero-5, de Kurt Vonnegut.
GM. Por citar clásicos: Cien años de soledad y Amor en tiempos del cólera.

El mes que viene, el encuentro de ‘Més que un Club de Lectura!’ será sobre Editores Independientes —con los editores de Rayo Verde, Periscopi, Jekyll&Jill, Impedimenta, Orciny Press y l’Altra Edicions—, y en mayo charlaremos sobre ciencia ficción, terror y bizarro.
Podéis informaros en la librería y apuntaros a nuestras News para que os enviemos toda la información. Las charlas son abiertas al público y gratuitas, así que no os las perdáis.

Más reseñas y entrevistas en La Odisea del Cuentista:

Isabel del Río

Marzo 2017