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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Entrevista a Jordi Ledesma


Jordi Ledesma. Tarragona, 1979. Autor del poemario Agua de mayo (Silva, 2003), y de las novelas: Narcolepsia (Alrevés, 2012) y El diablo en cada esquina (Alrevés, 2015). Este otoño publicará su tercera obra, también en Alrevés Editorial.

ENTREVISTA
IDR. Ahondando en tus recuerdos, ¿de dónde nació tu pasión literaria? ¿Cuáles fueron tus inicios?
JL. Ya escribía cuentos de niño. Poemas de adolescente y algún relato. Siempre he tenido vocación de narrador.
IDR. ¿Quién te introdujo al mundo de los libros? ¿Tienes alguno preferido, que haya significado una inflexión para ti?
JL. Mi madre, sin duda. Casi todos los libros buenos que leí de los quince a los veintitantos años eran suyos. Y, antes de eso, la primera novela que me enganchó realmente a no querer hacer otra cosa que  leerla, fue No demanis llobarro fora de temporada de Andreu Martín y Jaume Rivera, es un título que leí con once o doce años y en el que encontré una cercanía y una adicción que no había sentido nunca.
IDR. ¿Qué te consideras antes: lector o escritor?
JL. Honestamente, y aunque yo mismo use la palabra escritor, de forma coloquial, para referirme a mi persona o a otros colegas, creo que soy novelista. Un escritor abarca más campos dentro de la literatura, escribe artículo, ensayo, cuento, poesía, novela y, por lo tanto, se le supone una trayectoria más amplia que la mía. Sea como sea, son las lecturas ajenas las que te hacen ganar perspectiva respecto a tus propios textos, te hacen crecer y aportar, innovar y arriesgarte como narrador. Hay que ser, antes que nada, lector. De no ser así tu narrativa nacerá muerta. Nada crece si no come, y para crecer un poco hay que comer mucho.
IDR. El Diablo en cada esquina es una obra dura y oscura, incluso morbosa, ¿cómo haces para que tus historias no te afecten?
JL. No hago nada, dejo que me afecten. Mis historias son parte de mi vida, aunque sean ficción. Y en el arte el sufrimiento es un aporte muy grande. Creo que de querer distanciarme emocionalmente demasiado pronto no conseguiría la proximidad humana que pretendo. Luego, al no ser un trance real, no hace falta demasiado tiempo para olvidar.
IDR. Los detalles de la obra son creíbles y coherentes, ¿cómo ha sido la documentación?
JL. Transito las periferias de las ciudades, los arrabales, las urbanizaciones, y también los barrios céntricos, miro a la gente pasar, los observo y trato de asimilar lo que veo y lo que no veo de sus vidas. Mis personajes, en el aspecto humano, son la suma de muchas personas a las que he conocido, para bien o para mal, y las elevo a un contexto de marginalidad y/o violencia, ya sea social o física, que he observado en cualquier calle. Para los temas criminalísticos intento hablar con delincuentes y que me cuenten lo que les apetezca (soy una persona que hace preguntas concretas y dejo hablar bastante), en sus asuntos, y en cuestión de conocimientos criminales, los quinquis son mucho más fiables que la policía.
IDR. Si tuvieras que resumir la moraleja de la novela, ¿cuál sería?
JL. Que cuando uno se deja llevar por la codicia y para ello recurre al abuso, ya sea físico, sicológico, o moral, siempre acaba aplastado por otro abusón codicioso de mayor envergadura. Y que entre humanos, y habiendo dinero de por medio, la integridad no existe.
IDR. La crítica en la novela es clara, pero ¿qué querías mostrar exactamente?
JL. Pues lo que para mí es la realidad: una sociedad hedonista y codiciosa en el que a cada individuo sólo le importa su ego y su beneficio, y al resto que les den por el culo. La maldad que la novela refleja, a mi juicio, existe en cada uno de nosotros, pero se manifiesta de manera más trivial, en asuntos menos dañinos, aunque responde a la misma falta de principios que la que empuja a mis personajes a matar o morir.
IDR. ¿Por qué estos personajes? ¿Cómo se te ocurrió el detalle del cuadro final?
JL. La novela alinea dos tipos de personajes: los subyugados que son los protagonistas, y frente a ellos (o por encima) están los dominantes que mueven la voluntad de los anteriores a su antojo y beneficio, y que se desarrollan en un papel más secundario pero con mayor peso en el devenir de la historia. A la vez todos actúan en respuesta a la supervivencia, y en contrapartida de lo que ellos puedan esperar o preveer es el azahar quien los lleva de aquí para allá. El detalle del cuadro iba implícito a la historia desde el principio. Tenía muy claro el ritmo que quería, un ritmo de lectura muy rápido. Y que los personajes principales, aun después de relacionarse, debían ser protagonistas de los capítulos en los que transcurriera su acción, y que los secundarios actuaran como escenario común. Desde un primer momento supe que en alguno de los capítulos del último tercio de la novela quería introducir una pausa en la que se hiciera una metáfora desde la que poder repasar los hechos y la senda de cada personaje. Un cuadro con simbología renacentista me parecía bastante original para esa pausa y ese repaso. Y la pintura de El Bosco tiene un trasfondo de crítica social que se me antoja parecido al que la novela pretende denunciar. Cuando supe que la tabla central de —Los cuatro postigos— estaba desparecida encontré un lienzo en blanco en el que pintar mi historia.
IDR. ¿En qué condiciona la novela y tu forma de escribir utilizar este punto de vista y personajes?
JL. Creo que desde la óptica comercial de la etiqueta negra se ha transmitido una idea a muchos lectores en la que negra y policial, es lo mismo. Yo no soy un especialista en el género y mi opinión es la de un lector más, yo entiendo que ambas etiquetas no sólo se encuentran muy cercanas sino que se abrazan en algunos aspectos, se mezclan y se arrebatan voces y criterios, códigos, mecanismos, arquetipos, patrones y también tópicos, pero de alguna manera eso lo hacen todos los géneros novelescos entre sí. Para mí no es lo mismo. Mis novelas no son en absoluto policiales, aunque en ellas salgan policías. Como hay infinidad de novelas policíacas que no son negras. Dicho esto, y más allá de colores o definiciones, yo trato de recrear el contexto que la sociedad me transmite y lo paso por mi filtro particular, además de añadirle una historia de ficción, que creo que podría ser creíble dentro de ese contexto filtrado que yo propongo. Intento que mis personajes sean gente próxima, aunque sean capaces de lo peor como seres humanos, que durante su rutina se trate de personas a las que devolviéramos los buenos días sin más prejuicio que el que sintiéramos hacia cualquier otro vecino del que no sabemos nada.
IDR. ¿Cuál es tu método? ¿En qué te inspiras? ¿Qué haces antes de ponerte a escribir?
JL. Sólo he escrito tres novelas, así que el método, si lo hay, está en fase de desarrollo. Entiendo mi periodo actual como un momento en el que sigo aprendiendo, por lo que hasta ahora he procurado que mis historias, y mi manera de narrarlas, sea muy diferente en cada una de ellas. Creo que debo seguir probando registros, e intento mejorar estilísticamente, en mi opinión ese debe ser el propósito de cualquier novelista, evolucionar, y la del estilo es una cuestión de reescritura y más reescritura. Procuro leer todos los libros que se me han quedado atrás. Y supongo que como el resto de mis compañeros soy un vuayeur de la vida. Para mí es importante, al empezar una nueva novela, haberme desintoxicado de la anterior, y antes de que eso suceda habré escrito varios inicios, pasajes intermedios, relatos, reflexiones, poemas… y la mayoría de esos textos quedarán olvidados, serán algo que no sucedió. Procuro escribir cada día.
IDR. ¿Algún nuevo proyecto entre manos del que nos puedas hablar?
JL. Publico una novela, pasado el verano, con Alrevés, aunque no puedo hablar demasiado, acabamos de empezar la fase editorial y aún no tenemos título.

IDR. ¿Cuál crees que es el papel del escritor en la sociedad actual?
JL. Albert Camus dijo que los artistas deben estar con los que sufren la historia, no con los que la escriben. Yo estoy bastante de acuerdo.
IDR. Ahora se está experimentando un boomalrededor de la Novela Negra, ¿crees que tiene algún reflejo con nuestra sociedad?
JL. Sí, bastante. Sobretodo el transfondo en el que suceden las cosas. Hay novelistas que saben insertar muy bien sus ficciones en ambientes y esferas creíbles y palpables en nuestro entorno y que hacen que eso sea lo importante dentro del universo cerrado que es una novela, giros y tramas aparte.

IDR. Narcolepsia, tu primera novela, fue reconocida por la crítica y finalista de dos premios literarios, ¿cómo te sientes con esta segunda novela? ¿Cuáles son tus perspectivas?
JL. Hace ya más de un año que se publicó El diablo en cada esquina, y el mercado editorial es voraz. No creo que pase nada que no haya pasado ya. Aún así, ha sido finalista de los premios del Congreso Negro de Cine y Novela de la USAL, que para mí no es poco, y queda muy bien en el currículum. Espero que con el tiempo otra novela pueda empujarla y que obtenga más alcance del que pueda haber tenido o estar teniendo ahora.
IDR. ¿Cómo te sientes hacia la tercera novela? ¿Miedo/Ilusión?
JL. Mucha ilusión. Como te digo la publicamos pasado el verano. Y para mí se trata de mi mejor novela, sin duda. Si tuviera miedo, la reescribiría.
IDR. ¿Cómo es trabajar con una editorial como Alrevés? ¿Y cómo ha sido tu experiencia en el mundo editorial en general?
JL. Todas mis novelas las he publicado en Alrevés, por lo que desconozco el trato íntimo que gozan otros autores con sus editoriales. Yo estoy muy contento, puedo decir que más allá del trato profesional y comercial, existe además una amistad real. Y la verdad es que de cara a esta tercera novela me siento muy arropado.
IDR. ¿Qué le recomendarías a un autor novel que busque editorial para su manuscrito?
JL. Que se olvide del asunto y se trague su orgullo e ilusión y no se rompa más las bolas, que cuando llegas no es para tanto. Bromas aparte, que trate de escribir la mejor versión de su texto, y que seleccione los editores que publiquen un perfil de libros parecidos al que él propone. Que contacte con ellos, se presente y les haga llegar su novela. Hay millones de blogs que explican eso. Si puede encontrar un padrino mucho mejor, más rápido y sencillo. Pero no hay nada más infalible que una buena novela.

IDR. La promoción de las obras es uno de los puntos fundamentales a la hora de llegar a los lectores. ¿Cómo la encaras tú? ¿Crees en los canales convencionales? ¿Y en las redes sociales? ¿Hasta dónde influyen los libreros? 
JL. Hombre, los autores de mi nivel promocional las pasamos canutas cuando salimos de nuestros barrios y ciudades, es muy difícil vender libros fuera de casa. El género negro cuenta con muchos festivales ahora mismo, pero ahí tampoco se venden demasiados libros, sólo unos pocos lo hacen. A los demás los festivales nos sirven para dar un poco la chapa, hacernos la foto y subirla a las redes, que vienen a ser una especie de álbum que puedes enseñarlo a tus amigos sin que vengan a casa.
Los libreros independientes influyen porque tienen su público y las librerías pequeñas hacen una encomiable labor de suscripción, pero el bisnes está en las megalibrerías, si no estás en las pilas de centenares de ejemplares y en los carteles, la promoción que tú puedas hacer desde tu trinchera digital y la suscripción del librero independiente al que hayas logrado cautivar no sirven de nada, si de lo que hablamos es de impacto real en número de libros vendidos. Puede sonar feo, pero es así. Yo llevo poco en esto, pero creo que hace mucho tiempo que es así.
IDR. ¿Dónde crees que termina el papel del editor y empieza el del autor en la tarea de visibilizar una nueva obra?
JL. Hoy en día, con las redes y los blogs, un autor puede ofrecerse y dejarse ver, y ser muy pesado, pero nunca podrá serlo más que una editorial con recursos. El autor responde entrevistas, va a la radio, se hace el simpático con otros autores para que lo lean. Y va enlazando en su Facebook todos esos pequeños logros. Pero si un editor profesional publica un libro es porque cree en él, se juega el dinero y es quién más va a ganar si la cosa saliera más bien que mal. No hay duda que la labor de vender libros es suya, como lo es la toma de la decisión respecto a cuanto esfuerzo acomete en ello. Dentro de una misma editorial hay libros y libros.
IDR. Algunos dicen que las presentaciones son un recurso obsoleto de tiempos en que la comunicación entre lector-autor no era tan inmediata. ¿Qué opinas?
JL. Las presentaciones son importantes pero hay que saber elegirlas, porque cuestan tiempo y gasolina (todo el mundo sabe que los novelistas mediocres no comemos), pero con un buen interlocutor o suscriptor y en un espacio con público y tradición te brindan la posibilidad de vender tu libro en persona, si hay afluencia de gente y ninguna otra distracción cercana suele ser positivo.
IDR. Como lector, ¿qué prefieres: papel o ebook?
JL. Nunca he tenido un ebook. Nunca he leído nada en ebook.
IDR. ¿Qué es lo que te atrae de una historia y que te hace abandonarla?
JL. Es una pregunta difícil de contestar, caería en muchos tópicos si lo hiciera. Lo cierto es que no estoy seguro, supongo que la falta de ganas de leerla.
IDR. ¿Qué estás leyendo ahora?
JL. Fóllame, de Virginie Despentes.
IDR. ¿Nos recomiendas algún libro?
JL. El señor de las moscas, de William Golding.

Link a la reseña de El Diablo en cada esquina:

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Isabel del Río

Mayo 2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Reseña “El Diablo en cada esquina” de Jordi Ledesma

TÍTULO: El Diablo en cada esquina
AUTOR: Jordi Ledesma
EDITORIAL: Alrevés


SINOPSIS
Esteban siempre tuvo una vida cómoda, jamás le faltó de nada, hasta que su familia le dio la espalda y la suerte cambió de bando.
Jorge Solís nunca fue un buen policía, aun así no le costó ascender, y con él ascendieron sus tácticas de sobresueldo.
Humberta quiso dejarse atrás a sí misma, huir de su propio ser. En el afán se convirtió en Dulce.
Santi no tuvo una infancia fácil. En el ejército encontró su vocación. No tardó en entender sus posibilidades al servicio del crimen organizado.
Cuatro historias independientes se entremezclan para urdir una novela negra, muy negra. Un relato de ritmo súbito, sin intermediarios. Y en el que iremos recogiendo las decisiones temerosas de cada personaje mientras se enfrenta a su verdad y a las mentiras de los demás.
Un niño de papá con problemas de adicción. Un intendente de policía infame y corrupto. Una puta con un botín extraviado, mucha codicia y un pasado asfixiante. Y un exmilitar que trabaja para la mafia. Los cuatro serán satélites de los mismos miedos: un cerebro malhechor. Un hampón canalla. Un mercader de arte. Y toda la capacidad inhumana del criminal más peligroso del país.
Un texto sin respiro, ni tiempo de reacción. Cada capítulo rompe límites e integra casualidades, conecta personas y ánimo de lucro ligando una trama coral que nos hará preguntarnos si: ¿es el infierno, diferente del mundo en que vivimos?

OPINIÓN
Tras leer El Diablo en cada esquina me declaro fan de Jordi Ledesma.
“Hay adictos, perturbados y una maraña de vidas vacías, como los corazones que habitan. En cada equina hay un camello con bolsas de cuatro micras”.
Los que me conocéis podéis pensar que se trata de la truculencia de la obra, casi morbosa en algunos pasajes, lo que me ha cautivado, y, a pesar de que estos detalles le suman puntos, es la intensa crítica social desde el punto de vista del criminal, del que está metido literalmente en la mierda, lo que me ha fascinado.
“Ante tal panorama, no tardó en pillarse los dedos, siempre se metía más de la cuenta, siempre gastaba más de lo que tenía, lo que le obligaba a recurrir a chanchullos de camello vulgar; racaneaba, timaba, cortaba, y al final, con una tapaba la otra”.
Se trata de una novela de género criminal en la que distintos personajes, en apariencia sin conexión alguna, van cayendo en las redes del Diablo.
“El viejo Mariscal capta almas extraviadas. (…) el chico subsiste trapicheando, engullido por una ciudad con un hambre feroz y que se nutre de aquellos a los que no les importa ser comidos”.


Ledesma juega bien sus cartas y nos mete de lleno en los suburbios de la especie humana, esos callejones que desearíamos ignorar pero que en realidad están ahí, al girar la esquina.
“Los pasos adyacentes expelen todo tipo de espíritus desviados, curiosos, perdidos. Más allá, hay un nido de enfermos, tramado a los pies de un bloque en el que todos saben que se vende caballo. Aún quedan yonquis en Barcelona, y no hay que ir lejos para verlos”.
Desde el inicio, al ir conociendo a los personajes, pues el autor nos muestra la vida y el recorrido de cada uno, pensaba en la simbología arquetípica de cada uno de ellos, imágenes a las que Ledesma echa mano al final de la obra para presentar una escena grotesca, sacada del mismo infierno, con un protagonista diabólico que va más allá de la maldad humana.
“Suburbios expandidos convertidos en uno solo. Enjambres de infortunio, bloques laberínticos y picardía. Matriz de delincuencia que, por camadas, pare a criminales, traficantes y pistoleros. Eso es el Valle de Aburrá, la patria de miles de mujeres que viajan a EE.UU. y Europa a putear”.
Aunque el lector puede juzgar que todos acaban recibiendo su merecido, también siente lástima por algunos de ellos, que se ven arrastrados por las circunstancias hasta una situación insostenible.
“El no ver nada le agudiza el resto de sensibilidades, siente ruidos siniestros que susurran próximos a sus oídos, a cada cual más cercano y difusos entre la sordera provocada por los tiros, y que proyecta zumbidos más allá de sus tímpanos. Por las narices percibe el olor a miasma de la entraña terrestre que acude en busca de las vidas que acaba de adquirir”.
Jordi Ledesma nos ofrece una novela coral con páginas trepidantes y cargadas de ironía, violencia, sadismo y sexo, que nos obligan a ver el reflejo de esa sombra alargada en nuestra ciudad.
“Son polvo en el aire. Son la noche. Y la hora llega cuando llega. Suyo es cada instante y cada sensación, y algunas, por absurdas que parezcan, serán inolvidables”.
Diálogos punzantes y descripciones que mezclan poesía y escenas propias de un film oscuro y negro.
“Miedo sin sinónimos, ni adjetivos. Miedo de verdad, de ese que se mete en el sueño y en la comida. De ese que hace dudar incluso durante la rutina”.
Recomendada a los lectores de Novela Negra, Thriller y Psicothriller, pero también a aquellos que quieren asomarse al infierno sin quemarse las cejas.

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Isabel del Río

Mayo 2016

viernes, 9 de septiembre de 2016

NEWS Activitats llibreria i centre cultural La Font de Mimir


Ja som aquí, ja hem arribat!

Després d'un descans ben merescut, tornem amb les piles carregades!!
Ens hem reunit per pensar idees noves i activitats que t’encantaran.
Aquest curs continuem amb les trobades amb autors, el Club de Lectura, les activitats per a nens i nenes els dissabtes al matí, i el club de joc, però a més iniciem un seguit de xerrades temàtiques amb experts que ens obriran les portes a diferents gèneres i temes literaris.

Et ve de gust saber-ne més, apuntar-te al nostre Club de Lectura i rebre totes les novetats? Doncs passa't per La Font de Mimir (C / Costa i Cuxart, 5) o escriu-nos a:


Aquest mes de setembre, tenint en compte que la tornada a l'escola és dura per a tots, començarem amb un suau escalfament:
Dissabte 17 a les 12.00h Conta Contes, dins del cicle Il·lustrats: 'Contes animals per a infants. Els animals i les seves mil animalades protagonistes de mil contes '. Activitat Familiar. Gratuïta.
Dijous 29 a les 19.00h Primer Cafè amb Autor de la temporada. Emilia Illamola ens presenta la seva última novel·la: Más allá del cielo azul, Nueva Casa Editorial. Gratuïta.

T'esperem amb munts d'històries i grapats d'imaginació.

Fins aviat i bones lectures!


Isabel del Río
Relacions Públiques i Dinamitzadora Cultural
@FONTMIMIR

miércoles, 20 de julio de 2016

NEWS La Font de Mimir julio-agosto 2016


Deixem el mes de juliol enrere amb xerrades sobre atmosferes i tensió narrativa, i lectures que ens han portat a conèixer déus i artefactes arcans.
La setmana pasada va ser l'última trobada amb el Club de Lectura i vam comentar Carter & Lovecraft d’en Jonathan L. Howard i Fábula de Isidoro d’en Julio Fuentes Tarín. Després vam fer un sopar de comiat en el qual vam voler arreglar el món i va haver-hi quantitat de recomanacions, entre elles dues novetats: Akili de Kazuaki Takano i Quince Perros d'André Alexis.


Aquest mes d'agost tanquem per vacances, però no us preocupeu, només anem a recarregar les piles, perquè al setembre tornarem per oferir-vos activitats per a menuts i no tan menuts, clubs de lectura, xerrades amb els vostres autors preferits i tallers d'escriptura.
I perquè gaudiu al màxim d'aquestes vacances, adjuntem un llistat de recomanacions per a totes les edats i gustos.

Feliç Estiu i Bones Lectures!

LISTA RECOMENDACIONES JULIO 2016

El pequeño jardinero, de Emily Hughes (Impedimenta) – Ilustrado, +3-120
¡Yo primero!/Me First, de Helen Lester y Lynn Munsinger (Picarona) – Infantil/Educación, +3-8
Los perales tienen flor blanca, de Gerbrand Bakker (Rayo Verde) – Aventura Juvenil, +12-120
Cartas de amor a los muertos, de Ava Dellaira (Nocturna) – Juvenil/Misterio, +12-120
Sueños de Piedra, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual (Nocturna) – Fantasía Juvenil, +16-120
Futur Imperfecte, de Manel Aljama (Anima Llibres) – Distopía Juvenil, +9-16
Cants de sirena negra, de Sebastià Bennassar (Edicions Saldonar) –Aventuras/romántica, +16-120
Malditos, de Irene Claver (Roca Editorial) – Fantástica/Romántica, +18-120
La confessió de la lleona, de Mia Couto (Periscopi) – Fantasía antropológica/Crítica, +18-120
El Diablo en cada esquina, de Jordi Ledesma (Alrevés) –Negra Criminal +18-120
Maldita Verdad, de Empar Fernández (Versátil) – Negra/Thriller, +16-120
Irene, de Pierre Lemaitre (Alfaguara) –Negra Policíaca, +18-120
El país de los crepúsculos, de Sebastià Bennassar (Alrevés) – Negra Policíaca, +18-120
El silencio de las tierras altas, de Steinar Bragi (Destino) – Thriller/Terror, +18-120
Carter & Lovecraft, de Jonathan L. Howard (Colmena) – Thriller/Terror y Misterio, +18-120
La Vidente de la Luna Llena, de Isabel del Río (Kailas y Columna) – Thriller/Misterio, +16-120
Donde respiran las piedras, de Lucía Boronat Brisa (Arola Editors) – Thriller psicológico/ Terror, +18-120
Palabra de sal, de Mónica Collado Cañas (Tropo Editores) – Misterio/Neorruralista, +18-120
Las Efímeras, de Pilar Adón (Galaxia Gutenberg) – Literario psicológica/crítica, +16-120
Fábula de Isidoro, de Julio Fuertes Tarín (Jekyll & Jill) – Literario crítica/ficción social, +18-120
El silencio de las sirenas, de Beatriz García Guirado (Salto de Página) – Literario psicológica/onírica, +18-120
Oso, de Marian Engel (Impedimenta) – Literario transgresor, +18-120
Subsuelo, de Marcelo Luján (Salto de Página) – Literario psicológica/crítica, +18-120
El tiempo de la luz, de Silvia Tarragó (Umbriel) – Histórica/Romántica, +18-120
La mercería, de Teresa Roig (Columna) – Histórica/Romántica, +18-120
Sueños, de distintos autores (Otros Mundos) – Antología solidaria, +12-120
Maleza Viva, de Gemma Pellicer (Jekyll&Jill) – Antología de microrelatos y aforismos poéticos, +18-120
Cosmotheoros, de Christiaan Huygens (Jekyll&Jill) – Ensayo/Ciencia y Ciencia Ficción, +16-120
Ikigai, de Héctor García y Francesc Miralles (Urano) – Crecimiento personal y salud, +16-120
La limpieza y regeneración de los tejidos celulares, Bernard Jensen (Obelisco) – Salud, +18-120
La vida secreta de los árboles, Peter Wohlleben (Obelisco) – Ensayo/Naturaleza y espiritualidad, +16-120

Encuentra las reseñas y entrevistas en La Odisea del Cuentista

Isabel del Río
Relacions Públiques i Dinamitzadora Cultural
@FONTMIMIR




jueves, 14 de julio de 2016

Entrevista a Empar Fernández


Empar Fernández (Barcelona) alterna la docencia con la narrativa y con las colaboraciones en prensa como columnista.
Con su primera novela Horacio en la memoriaobtuvo el XXV Premio Cáceres de Novela Corta. Poco después el Premi Pere Quart de Humor i Sàtira por Planeta ESO,  escrito en coautoría con Judit Pujadó. En 2001 publicó Para que nunca amanezca y en 2004 comenzó su colaboración literaria con Pablo Bonell Goytisolo; juntos han publicado la serie de novelas negras protagonizada por el subinspector Santiago Escalona.
En 2007 resultó finalista del IX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con El loco de las muñecas  y en 2008 publicó Hijos de la derrota. Pocos meses después recibió el Premio Rejadorada de Novela Breve por La cicatriz  y en 2010 apareció Mentiras capitales.
Años más tarde fue finalista del Premio Internacional Medellín Negro con Demonios personales y del Premio Internacional Ciudad de Carmona de Novela Negra con El instante en que se encienden las farolas.
Recientemente ha publicado las novelas negras Sin causa aparenteLa mujer que no bajó del aviónLa última llamada y Maldita verdad. Los tres últimos títulos componen una trilogía que tiene como eje narrativo el sentimiento de culpa.

ENTREVISTA
IDR. ¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de la escritura?
EF. Comencé escribiendo relatos y del relato pasé a la novela corta con Horacio en la memoria. A partir de aquí escribí mi primera novela de mayor extensión Para que nunca amanezca.
IDR. ¿Cómo compaginas tu vida con la escritura de tus novelas?
EF. Hace años que trabajo como profesora empleada a media jornada. La dedicación parcial me permite dedicar tiempo a la escritura.
IDR. Como profesora, ¿tus alumnos leen tus obras o se interesan por tu otro rostro?
EF. Generalmente no hablo de mi dedicación a la ficción. Si llegan a enterarse sienten curiosidad y demuestran extrañeza al saber que escribo novela negra.
IDR. ¿Cómo es imaginar la clase de sucesos que aparecen en tus novelas? ¿Cómo te documentas para hacerlas creíbles y coherentes?
EF. Acostumbro a partir de notas de prensa o de sucesos ocurridos en la realidad. Si la obra transcurre en un plano contemporáneo la documentación es breve. Si no es así la investigación puede durar meses hasta estar muy segura de que no cometeré ningún error. Consulto la hemeroteca, manuales de vida cotidiana y novelas contemporáneas de los hechos.
IDR. Cuando tienes una nueva idea, ¿qué haces? ¿Cuál es tumodus operandi
EF. La escribo en mi libreta de notas para que no escape, la dejo madurar un tiempo y cuando he acabado lo que estoy haciendo examino el contexto e intento edificar una historia. Acostumbro a tener el principio y el final de la historia.
IDR. Dicen que eres la reina de la novela negra catalana. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Cambia algo en tu forma de escribir o plantearte nuevos proyectos?
EF. Me halaga que mi nombre tenga alguna visibilidad porque quizás estimule las ventas, y una escritora necesita vender si quiere seguir publicando. No altera en nada mi forma de escribir ni mis proyectos. Solo emprendo lo que tengo ganas de hacer, no examino qué es lo que más me conviene.
IDR. En esta novela tratas la adolescencia muy de cerca. ¿Te ha ayudado tu profesión en la documentación? ¿Cómo es eso de ponerse al otro lado del espejo?
EF. Mi trabajo como profesora de secundaria me permite conocer mejor los problemas de los adolescentes y su forma de encararlos, estoy familiarizada con ellos, es una etapa de la vida llena de contrariedades. En este caso ponerse al otro lado del espejo es un ejercicio de retroceso, recordar cómo era yo misma a la edad de mis personajes adolescentes y con qué intensidad experimentaba los cambios y las dificultades.
IDR. En tus historias aparecen personajes de distintas edades y ambientes, ¿tratas de ofrecer una visión plural en la que el lector pueda acceder a la visión y dolor de toda una ciudad?
EF. Me interesa llevar la acción a lugares que habitualmente no aparecen en las novelas que se desarrollan en Barcelona (Poble Sec, Nou Barris…), lugares no emblemáticos que merecen ser escenarios de novelas por derecho propio.
IDR. En esta novela su personaje protagonista, Raúl, está arreglando un piso en Calle Escocia, en tu antiguo barrio. ¿Cómo ha sido escribir sobre él?
EF. Un ejercicio de nostalgia. Volver a la plaza Virrei Amat y sus proximidades ha sido regresar a mi propia adolescencia.
IDR. Tus novelas suelen romper con los estereotipos de la novela negra, pero en esta ocasión has recurrido a un personaje negro por excelencia, un investigador privado, dándole un giro interesante. ¿Has querido recuperarlo? ¿O más bien trabajar los inicios de un personaje que ya suele aparecer curtido en las novelas?
EF. Me interesaba un investigador en concordancia con la crisis, un investigador low cost, alguien que todavía no es profesional pero que tiene buenas aptitudes y resultara más barato que una agencia de detectives privados.


IDR. Causar dudas morales y éticas a los personajes y al lector suelen ser una de las marcas de la casa. En este caso, ¿qué tratabas de provocar?
EF. Un dilema. Si la verdad acarreará inevitablemente dolor y remordimientos ¿es necesario conocerla? Por ese motivo el título, Maldita verdad. A menudo la verdad no es lo que más nos conviene. De hecho si conseguimos vivir en comunidad es porque mentimos varias veces cada día.
IDR. En el último Club de Lectura en el que nos visitaste para comentar La última llamada, dijiste que ésta, Maldita Verdad, sería la novela que cerraría la trilogía sobre las emociones. ¿Ha sido así?
EF. Maldita verdad cierra la Trilogía de la culpa. Mis tres últimas novelas tratan, desde diferentes perspectivas, el sentimiento de culpa.
IDR. ¿Puedes hablarnos de nuevos proyectos? ¿Qué tienes entre manos?
EF. Dentro de unos meses aparecerá una novela que explica la historia de un superviviente catalán de los campos de concentración y de cómo se recompone e inicia una nueva vida. Tengo entre manos una novela que aborda nuestra historia reciente, pero es demasiado pronto para hablar de ella.
IDR. Como autora de novela negra y thriller de suspense, ¿cuál crees que es el papel del autor en la sociedad actual?
EF. Creo que el autor debe retratar tan certeramente como le sea posible la sociedad en la que vive. Prefiero el retrato a la denuncia. Es mejor dejar que sea el lector el que interprete y enjuicie.
IDR. ¿Qué estás leyendo ahora mismo?
EF. Una primavera de perros, de Antonio Manzini
IDR. ¿Nos recomiendas algún título?
EF. Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan.


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Isabel del Río

Abril 2016